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Opinión

El instante mentiroso

Ejemplo de un instante mentiroso obtenido durante un vuelo

Ejemplo de un instante mentiroso obtenido durante un vuelo / Pedro Coll

Para comenzar, una aclaración: la fotografía captada por un fotógrafo no representa la realidad, la reinterpreta, transforma e incorpora a su proceso creativo. Una fotografía es un acto puramente subjetivo.

Las imágenes fotográficas, una vez conseguidas, suelen discurrir por caminos que pueden alejarlas de las realidades de las que partieron. Cuando en la acción fotográfica intervienen personajes que actúan, o interactúan, la fracción de segundo ‘elegida’ puede abrir un abanico de interpretaciones.

Siempre me ha llamado la atención la superficialidad con que se interpretan actitudes humanas imaginadas a partir de instantes fotográficos de los que no se conoce el contexto. Se da mucho en notas o artículos de prensa. La relación entre los dos pasajeros de la fotografía que aquí acompaño parece evidenciar la desconfianza del de la izquierda ante la irrupción inesperada del de la derecha. Pero, ¿es así?

Toda mirada, gesto o expresión reducidos a un instante podrían ofrecernos una lectura muy diferente si hubiéramos seguido la acción en su totalidad, hasta el final. Sin embargo, seremos capaces de juzgar -por superficialidad o interés espurio- lo que ‘parece’ que ocurrió basándonos, tan solo, en una fracción de segundo captada por el obturador de una cámara.

De esta manera, valoramos como un todo una aleatoria y minúscula parte de ese todo ¡y le damos valor de acta notarial!

No hace falta acudir a sofisticados procesos digitales para ‘re-elaborar’ -evito aquí decir ‘manipular’- una imagen fotográfica. Esta es una práctica analógica que se ha venido dando desde el origen mismo de fotografía.

Este resultado tergiversador puede conseguirse mediante el simple re-encuadre de una imagen, obviando de ella lo que no interesa que se vea; mediante la utilización de un gran- angular, para exagerar volúmenes o perspectivas; o el uso de un teleobjetivo para concentrar en una imagen solo la parte que ‘nos interesa’ del conjunto que tenemos ante nuestros ojos. Curiosamente, el uso del laboratorio digital es mucho más detectable, e imputable como manipulación, que las anteriores y ‘veteranas’ prácticas de manipulación que acabo de describir.

La parte positiva y gozosa de la interpretación fotográfica de la realidad está en sus posibilidades creativas, en la utilización artística o narrativa que pretende y desarrolla su autor, en su compromiso con el relato sobre el ser humano.

La fotografía es un arma con varios filos.

A esos instantes fotográficos, aportadores de confusión, los llamo instantes mentirosos.

Vayamos otra vez a la fotografía que encabeza el texto y cuestiono: ¿Qué relación existe entre esos dos pasajeros de un vuelo de larga distancia? ¿Se conocían? ¿Acaban de cruzar sus miradas por primera vez? ¿Es auténtica la hostilidad que uno parece manifestar hacia el otro?

La interpretación de lo ambiguo también da para mucho...

Pero siento decepcionar a la horda de conspiranoicos que pululan por ahí: en este caso estamos ante un inocente instante mentiroso de libro. Ambos personajes y yo, autor de la fotografía, nos hallábamos en un vuelo que nos llevaba a un destino a fin de cumplir con un encargo fotográfico. El de la izquierda es Javi Saguillo y el de la derecha es Andrés López, colegas y rodados profesionales de la imagen. Posiblemente Javi estaba leyendo, Andrés se dirigió a él para preguntarle algo y yo, buscando un simple recuerdo, me hice con un instante mentiroso.

La sorpresa, lo inesperado, factores que también dan mucho juego…

Acabo con una conclusión (confirmación) a la que quería llegar al comenzar a escribir estas líneas: elaborar juicios a partir de una fotografía, de la que se desconoce el contexto, como poco, es aventurado.

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