Opinión
Adiós a la zona verde junto al edificio de Gesa

Jaime Martínez el pasado miércoles junto al edificio de GESA. / Cort
Los vecinos del barrio de Ses Veles de Palma, y especialmente los de la calle Joan Maragall, pueden ir despidiéndose de las vistas despejadas de las que todavía disfrutan en primera línea, y también de esa sensación de periferia y cierto abandono municipal que se respira en sus calles.
El Ayuntamiento acaba de incluir el barrio en el Proyecto Palma Culture & Innovation Bay, ocurrencia que hasta ahora no significaba absolutamente nada, pero que esta semana el propio consistorio ha descubierto con la presentación de las bases del concurso para recuperar el edificio de Gesa y su entorno, que no es otro que la zona verde de la fachada marítima.
En esa zona, Cort construirá un gran aparcamiento subterráneo de 700 plazas que se convertirá, con el del Parc de la Mar y el de la Plaza Major, en uno de los tres más grandes de la ciudad. También prolongará la calle Joan Alcover hasta la vía de entrada y salida de Palma, con un tramo subterráneo que aprovechará la pendiente del terreno. Y finalmente desarrollará, en lo que hoy es la zona verde, los dos edificios de equipamientos previstos en el Plan General, en cada uno de los costados de su superficie, que en 2021 Endesa recuperó junto a Gesa en el acuerdo que firmó el exalcalde Hila y que puso fin a diez años de litigios.
Con la compra del edificio de José Ferragut en diciembre de 2024, el Ayuntamiento volvió a recuperarlo con un significativo extra en el precio de compra. Y ahora lo ha incluido en su plan para recuperar Gesa y su entorno, con las mismas alturas previstas de entonces: un edificio de cuatro plantas, con dos de ellas bajo tierra, y un segundo inmueble de dos plantas en superficie. De este modo, la zona verde no desaparecerá del todo, pero quedará significativamente empequeñecida con respecto a su configuración actual.
El proyecto cuesta 90 millones de euros —115,3 si se suman los 25,3 millones de euros que pagó Cort por recuperar el edificio—, el doble que la reforma integral del Passeig Marítim. Se prevé que pueda ser una realidad en el año 2030, tres años después de las elecciones autonómicas y municipales de 2027 y un año antes de que Palma se convierta en Capital Europea de la Cultura 2031, con el permiso de Granada, Toledo, Burgos, Cáceres, Jerez, Las Palmas, León, Pamplona, Vitoria y dos municipios de Malta, Victoria y Birgu. Huelga decir que el PP de Cort se ve ganador en ambos procesos.
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