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Opinión | DESDE EL SIGLO XX

Marga Prohens, siniestro total

Disponiendo de la insondable insolvencia de la izquierda mallorquina, el naufragio del Gobierno balear del PP es llamativo

Marga Prohens, siniestro total

Marga Prohens, siniestro total / DM

Marga Prohens preside la Comunidad Autónoma balear por accidente: el PP de Feijóo la despreciaba, no deseaba verla encabezando la candidatura en 2023. Sonó la flauta, venía obligada a hacerlo (castigo al PSOE en toda España), de ahí que para evitar males sobrevenidos le endosaran en la vicepresidencia al ibicenco Antoni Costa, que les salió peor que rana: fichó a un querido amigo para dirigir una empresa pública sabiendo que había perpetrado agresión sexual de libro. Condenado por los tribunales. Costa pidió espúreo perdón. No dimitió. Ni contempló la eventualidad de hacerlo. Cuando alza la voz sin sonrojarse, su moral queda en entredicho. Acotemos, Prohens deambula por la legislatura, a la que le queda año y medio, haciendo mayormente el ridículo. Ofrece humo a falta de algo tangible. Ahora nos anuncia que empezará a construir más de mil viviendas públicas en 2026. Propaganda preelectoral destinada a camuflar que Vox, su indispensable socio, se la lía no aprobándole el techo de gasto, o sea que la deja sin presupuestos. Dice Prohens que no pasa nada, que se prorrogan los evacuados hace poco más de medio año, y así se llega sin agobios a mayo de 2027. Total, Pedro Sánchez va a por el tercer año sin los del Estado y no ha convocado elecciones. En las Españas, a lo que se ve, disponer de ellos no es imprescindible. Chocante.

Pero a la presidenta le pasan cosas, extrañas, de las que dan pie a la guasa, cosas que evidencian el permanente ridículo de quien carece de los necesarios mimbres para ser siquiera presidenta de las islas adyacentes. Tenemos al volante del automóvil oficial de Prohens a un pariente de su jefe de gabinete, Alejandro Jurado, seleccionado digamos que sospechosamente. Lo investiga un juez por denuncia interpuesta por el anterior chófer, funcionario desplazado. Y ahí va el pariente de Jurado, curioso espécimen político, al que se vio, ufano, vara en ristre, diciendo que representaba al Gobierno de su jefa en la muy andaluza romería del Rocío, que vaya usted a saber qué coño se le había perdido; ahí va, digo, el pariente para estrellar el automóvil, que es declarado en siniestro total. Por Dios, señora Prohens, se pueden hacer ridículos, pero háganlos con cierta gracia, con hechuras, no como usted acostumbra. Encima afirma no estar en absoluto preocupada, porque todo se ha hecho de acuerdo con la legalidad. Lo salmodian los que acaban enfangados.

Sucede que Marga Prohens, el Gobierno balear del PP, confronta serio problema. Atiende por Vox. La extrema derecha se está merendando al PP mallorquín sin que éste oponga efectiva resistencia. El único que sabe bandearse con ella es el alcalde de Palma, Jaime Martínez, que le toma el pelo a Fulgencio Coll siempre que surge la ocasión. Vox lo apartará en 2027. Prohens no puede con Manuela Cañadas y Gabriel Le Senne, al que indignamente mantiene en la presidencia del Parlamento balear. Prohens es un fracaso. Se salvará. Su siniestro total llega acompañado de otro todavía más estrepitoso: el de la izquierda mallorquina, PSOE y la beatífica congregación de Més (antes PSM, antes del antes PSI) que pastorea el reverendo Apesteguia; alcanzan nivel de insolvencia cósmico. Los socialistas no tienen candidatos viables, no lo son, repitámoslo, Francina Armengol y Negueruela, decididos a arruinar lo escaso que queda del PSIB (PSOE en elecciones) para no desaparecer; del obispo Apesteguia, con decir que dejará a su partido hecho una raspa queda explicado el páramo en el que lo ha convertido.

Esa es la suerte de Prohens, sin izquierdas reconocibles, el futuro a expensas de Vox; y, cuidado, hablaremos del asunto, la posible irrupción de una Alianza Mallorquina trasunto de la catalana. Se busca afanosamente a la Sílvia Orriols de la tierra. Si llega, asistiremos al señuelo «a por la morisma». Aroma independentista. Atentos, hay quienes se han puesto a ello.

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