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Opinión | DESDE EL SIGLO XX

Más combustible para el incendio: de hijo de puta a tiro en la nuca

Llamémosle crispación, aunque es diagnóstico timorato; lo que sucede adquiere dimensión preocupante

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. / José Luis Roca

Xabier Arzalluz, que fue durante los años en los que los terroristas de la ETA asesinaban a mansalva, factótum del PNV, se descolgó con sentencia que evidenciaba el profundo cinismo que caracterizaba al personaje, ex jesuita por más señas; dijo, en oblicua referencia a la ETA, que «unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, y otros recogen las nueces para repartirlas». Siempre consideré al capitoste del PNV, fallecido en 2019, ser humano esencialmente despreciable. Al PNV le fue mucho mejor desde que dejó de dirigirlo. Constato que tanto PSOE como PP (los de Felipe González y José María Aznar) pactaron con él todo lo pactable, que fue mucho. Bien, la introducción viene a cuento por lo de que recoger las nueces, después de que los fanáticos tarados sacudan el árbol, es aplicable a lo que viene sucediendo en las desabridas Españas de la actualidad. Entre otras sandeces de brocha gorda y pésimo gusto, hizo fortuna la de llamar al presidente del Gobierno, que sigue siendo, pese a todo, Pedro Sánchez, «hijo de puta». Se lo espetó Isabel Díaz Ayuso en el Congreso de los Diputados, asistiendo en la tribuna de invitados a una sesión plenaria. La presidenta madrileña dijo después (seguro que por indicación del malévolo MAR) que lo que había evacuado era «me gusta la fruta», displicencia que en el PP se acogió con entusiasmo. Hasta Feijóo, cada día más inane e insolvente, llegó a regalar cestos de fruta. Hacia adónde se dirige el PP con el gallego trasplantado a Madrid es pregunta pertinente, por ahora sin concreta respuesta. No descartemos que a romperse la crisma en las elecciones generales, todavía sin fecha.

El incendio se avivó con lo del hijo de puta acompañado de las descalificaciones que se vierten sobre el jefe del Ejecutivo: ilegítimo, psicópata, amoral, dictador, bergante, y las que soy incapaz de recordar. Pero hete aquí que se ha incorporado al santoral del antisanchismo algo preocupante. Madrid. 20 de noviembre. 50 años de la muerte del dictador Franco. Condena por el Tribunal Supremo del fiscal general del Estado. Depurada coincidencia. Manifestación de la extrema derecha. Falange Española culmina su recorrido ante la sede central del PSOE, porque los jueces (ahí vamos con todo, que lo ordenó Aznar al espetar «el que pueda hacer, que haga») levantaron la prohibición acordada por la Delegación del Gobierno, que pretendía que la marcha fascista discurriera por otros itinerarios. Allí, en Ferraz, se pasó del «Pedro Sánchez hijo de puta», al tenebroso «a Pedro Sánchez un tiro en la nuca». Y eso son palabras mayores. Amenazas de muerte. Que se sepa ningún juez ha tomado cartas en el asunto. El derecho a manifestarse es inviolable. La libertad de expresión también. Defiendo que ni la una ni la otra han de coartarse. Pregunto si modificar el itinerario (se ha hecho a menudo) atenta contra ese fundamental derecho. También interrogo acerca de si pedir voz en grito que se le dé un tiro en la nunca al presidente del Gobierno es tolerable. Me decanto en ambos casos por permitirlo. Considero que es peor la prohibición: se empieza y no se sabe cuándo y dónde se acaba.

Dicho lo que antecede, queda constancia de que el disparate nacional avanza parece que imparable. Que se sacuda el árbol, coligen los dirigentes de la derecha conservadora, pero, Feijóo y allegados, ¿y si resulta que las nueces las recoge Vox, que a ello dedica su afán, y otro partido, que está entrando con estrépito en el mapa político? Me refiero a Alianza Catalana. La extrema derecha independentista, según el barómetro del CEO (algo parecido al CIS solo que con prestigio y nivel de acierto en sus pronósticos), ha atrapado a Junts y con Vox dejan hecho un guiñapo al PP. Atención a tanto hijo de puta, tiro en la nuca y asociados.

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