Opinión
La cuenta atrás de las piscinas de s'Aigo Dolça

Nuevo edificio de las piscinas de s'Aigo Dolça, en el barrio del Terreno de Palma / Miguel Vicens
A falta de las obras de mejora que ahora se están ejecutando en la calle, las nuevas piscinas de s’Aigo Dolça están finalmente terminadas, esperando a que Cort se decida de una vez a encender la luz del vistoso nuevo edificio y a abrir las puertas a los usuarios.
Herederas de las antiguas instalaciones del Club Natación Palma, abiertas en 1941 y abandonadas hasta su desintegración en los años 90, tenían que estar terminadas, inauguradas y en uso antes del final del nuevo Passeig Marítim. Pero ni con los retrasos sufridos por las obras del renovado bulevar consiguió el Ayuntamiento de Palmacumplir con las previsiones de apertura de la instalación deportiva, mientras los años iban pasando y el proyecto seguía a medias. Además, y como era de esperar, las continuas demoras tenían reservada una sorpresa para las arcas municipales, que nunca se cuidan como si fueran propias: un sobrecoste que ha elevado el presupuesto de 8,6 a 10,8 millones de euros y que Cort se ha visto obligado a asumir.
El proyecto fue adjudicado por el Ayuntamiento en 2019 a dos despachos de arquitectura: AIA Salazar Navarro y Barceló Balanzó Arquitectos, este último el mismo que en marzo ganó el concurso para la reforma de la plaza Major. Las obras empezaron en 2022 y, a falta de los trabajos de mejora que ahora se están ejecutando en la calle, su inminente apertura parece, ahora sí, definitiva.

Vista de la fachada del nuevo edificio de s'Aigo Dolça / Miguel Vicens
Se trata de una instalación municipal importante porque proporciona a los barrios del Terreno, Son Armadans y el Passeig Marítim su primer equipamiento deportivo público, con piscinas, gimnasio, solárium exterior y diferentes salas para actividades dirigidas, además de un bar restaurante y dos pistas de pádel en la azotea. También porque añade a la zona 85 plazas de aparcamiento público, distribuidas en tres plantas sótano. Y porque la calle, ahora cerrada al tráfico, es una de las conexiones del barrio del Terreno con el nuevo Passeig Marítim, aunque ni el moderno edificio consigue borrarle a la vía ese aspecto de trastienda que le otorga su trasnochada sucesión de locales de striptease.
Según cuentan las crónicas, el nombre de s’Aigo Dolça lo tomaron las antiguas piscinas del pozo que les proporcionaba agua dulce a una temperatura casi permanente de 16 grados, que causaba impresión a los primeros nadadores del club. Los vecinos solo esperan ahora que el proyecto no quede congelado más tiempo y su histórica reivindicación pueda ser pronto una realidad.

Vista de la antigua instalacxiónn de s'Aigo Dolça / Torrelló
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