Opinión | En aquel tiempo
Todos somos responsables
Es imposible escapar del significado de esta fecha como español con suficiente edad para haber vivido intensamente el final del franquismo, el advenimiento de nuestra democracia, y por supuesto cuanto ha sucedido después hasta hoy mismo. Pero también, detalle que es fundamental, nacido y vivido una serie de décadas bajo la férula del general vencedor. Y recuerdo muy bien, aquel 20 de noviembre de 1975, en que su inmediato sucesor, completamente abatido, nos diera la noticia, en un clima de desconcierto pero también de satisfacción. Aquella noche recorría Madrid con un compañero de fatigas, y en el seno de un silencio ambiental, comenzaban a escucharse voces de esperanza y de libertad. Ese momento jamás lo olvidaré… porque jamás lo he olvidado. Supe con absoluta claridad que algo diferente y del todo positivo comenzaba a producirse, tras meses de fundadas expectativas pero también de silencios dolorosos.
Cuando volví a casa y me tumbé en la habitación, tomé en mis manos algunos recientes artículos en este mismo Diario de Mallorca, y caí en la cuenta de que, sin apenas ser consciente, me había dedicado a reflexionar sobre cuanto acontecería a la muerte de Francisco Franco. La que ya se había producido. Lo demás ya es historia contemporánea y un tanto oscura. Porque he aprendido que la democracia, una vez conseguida, hay que trabajarla bien. No de cualquier manera. Es decir, hoy mismo.
Y siempre he defendido que el proceso comenzado entonces, y que hemos llamado Transición, ha sido uno de los más sugestivos de mi propia maduración como persona. Aprendí que éramos capaces, descendientes de una confrontación sanguinaria, a dialogar por la sencilla razón de que España lo merecía y necesitaba. Aprendí que los odios podían vencerse con el perdón. Aprendí, a su vez, que para algunos todavía no se había consumado la auténtica paz, y que tendríamos que trabajar muy duro para conseguirla racional y emocionalmente. Y años después, cuando mi vida se cruzó con un admirado José María Martín Patino, la mano derecha del Cardenal Tarancón, un protagonista eximio de esa Transición, comprendí en profundidad lo que había sucedido en las entretelas del poder, y comprendía hasta qué punto todos los protagonistas de aquel momento histórico habían dejado de lado historias personales para convenir en un mismo objetivo: llevar a España hasta una verdadera democracia, con el tándem Juan Carlos I y Adolfo Suárez, ante el estupor general que podía invadirnos. Patino me sacó de muchas dudas, siempre con una media sonrisa por su capacidad de relativizar toda acción humana, toda vez que se ha dado su merecida relevancia. Por esta razón, contemplar de qué manera unos sobrevenidos menosprecian este fascinante proceso, no solamente me duele porque también me resulta una actitud mezquina. Nos gustará o nos molestará, pero venimos de esa Transición. Negarla es sencillamente estúpido. Otra cosa es cómo la organizamos más tarde, hasta hoy mismo.
Hay que valorar en lo que valen estos 50 años de una muerte que significó el nacimiento de un nuevo país, siempre complejo pero siempre con el deseo de ser lo que está llamado a ser: un grupo compacto de hombres y de mujeres a la altura de quienes fueron capaces de «transicionar». Desde entonces hemos vivido la alternancia política, con mayor o menor fortuna, pero, dentro de las exageraciones de unos y de otros, con la esperanza de que los frutos de tanto empeño y sacrificio no serían en vano. Por esta razón, cuando percibo tantas voluntades egoístas y cortoplacistas, se me va de la sonrisa y me obligo a mí mismo a no entrar por tales caminos de fractura ideológica. España es un don, y la historia nos juzgará por cómo hayamos utilizado ese don. Y si alguien tiene voluntad de malpararlo, y siempre por los cauces democráticos y constitucionales en nuestra respuesta, tendremos que recordar aquel 20 de noviembre de 1975, cuando fuimos conscientes de que teníamos en nuestras manos un futuro pacífico y liberal, de momento en un Reino.
Doy gracias a Dios por haberme permitido vivir este proceso desde la dictadura a la libertad y desde estas páginas, haber colaborado en mi pequeña medida a que la criatura naciente creciera hasta la adultez. De esta adultez, todos somos responsables.
Suscríbete para seguir leyendo
- La Audiencia de Baleares pone en busca y captura a la dueña de la inmobiliaria de Mallorca acusada de estafa
- El comandante general afirma que el Ejército español 'es el mejor del mundo
- Arranca el derribo del antiguo bar Riu Dolç en Palma para levantar una finca de pisos de medio millón de euros
- El teniente coronel José Manuel Durán, elegido nuevo jefe del Estado Mayor en Baleares
- Koldo apunta a la posible participación de Armengol en las contrataciones investigadas
- Un inquilino de Palma se queda sin renovación de contrato por no aceptar más subidas del alquiler: 'O pagas o te vas de aquí
- Una docena de detenidos en burdeles de Palma y Marratxí donde se explotaba sexualmente a mujeres chinas
- Multas mensuales contra el Ayuntamiento de Sóller por no reabrir un camino público que atraviesa una finca de los March
