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Opinión | DESDE EL SIGLO XX

El alquiler turístico ilegal se convierte en parapeto a los okupas

Ponga un alquiler turístico en su edificio, legal o ilegal no importa, y no tendrá que vérselas con invasores okupas

Protesta en Palma contra el alquiler turístico ilegal.

Protesta en Palma contra el alquiler turístico ilegal. / DM

Mallorca Suites se ha hecho acreedora a la máxima distinción que concede el Gobierno de la señora Marga Prohens, siempre perdido buscando cómo dar acomodo lingüístico a su falta de sustancia. Fíjense, señoras (es) del Gobierno balear, lo que evacua displicente quien se pasa la legalidad por el forro: alquilamos pisos turísticos sin licencia porque «si cerramos el edificio, entran los okupas». Tome nota el Ejecutivo de las islas adyacentes (solicitarle al portavoz del PP Sebastián Sagreras que lo haga es a todas luces excesiva crueldad). La desfachatez de Mallorca Suites describe lo que se vive en Palma, donde ninguna administración hace nada para atajar el alquiler turístico ilegal que, acompañando del legal, ha puesto fuera del alcance de una sustancial mayoría ciudadana la posibilidad de acceder a una vivienda de alquiler sin dejar el resuello en el empeño. Mallorca Suites (olé tus cojones) declara, tal cual, que clausurar el inmueble que posee a tiro de piedra de Cort «causaría un problema a los vecinos» mientras se resuelve el contencioso con el Ayuntamiento, que se resolverá cuando corresponda. No pregunten de qué fecha siquiera aproximada estamos hablando. Nadie parece ser capaz de entreverla. Y en la casquivana empresa, que ya digo que los tiene más grandes que los del caballo de Espartero, el gran espadón, acompañado del general Prim, del siglo XIX español, centuria proclive a parirlos, aseguran que continuarán alquilando los apartamentos turísticos en Booking y Airbnb mientras no se cuente con la ignota resolución judicial, porque «nosotros no tenemos la culpa de la problemática que hay en Palma con la vivienda y si vendiéramos los apartamentos tampoco la solucionaríamos». Y dos huevos duros. Repica sobrada la empresa que «si los pusiéramos en alquiler de larga duración tampoco se arreglaría nada, y, además, significaría dar la razón al Ayuntamiento en el contencioso». ¿Se da por enterado el alcalde Jaime Martínez de cómo le chulean a pocos metros de su despacho oficial?

La explícita dicotomía que Mallorca Suites plantea, quienes fuere que gestionan la empresa, que ya se conocerán sus nombres, es la que sigue: ¿qué prefiere tener a su vera, pisos turísticos que se han ciscado en la legalidad, que les importa un bledo a quienes los alquilan, o la posibilidad de que si se cumple con aquella suceda que los indeseados okupas hagan acto de presencia (lo que sigue es de mi cosecha), dejen irreconocible el piso, vandalicen el edificio, prosigan por la calle y acaben por degradar la barriada? El reclamo electoral lo adquiere Vox en un plis plas o pispás, como gusten. Falso. No son los okupas, proporción ínfima, sino quienes, que los hay, y no ínfimos, acceden a un alquiler legal, en viviendas no turísticas, y dejan de pagar lo estipulado obligando al propietario a adentrarse en un vericueto judicial del que se sale con Dios y ayuda. Añadamos, para completar la endemoniada ecuación, que múltiples alquileres son desorbitados, de usura, fuera del alcance del común.

Es el inalcanzable acceso a la vivienda, que en Palma alcanza proporciones de calamidad pública. Ese que la presidenta del Gobierno balear del PP anunció que estaba presta a solucionar. Y los dos huevos duros, señora Prohens, se le han indigestado: la plaga bíblica ha adquirido la envergadura que permite que los jetas de Mallorca Suite nos salgan con la exitosa proclama de que o tragamos con pisos turísticos ilegales o nos las tenemos tiesas con los okupas.

Acotación bochornosa y aterrada.- El PP falta a la palabra dada a la estafada por torpe izquierda dando el visto bueno a que Vox proceda a derogar la Ley de Memoria Democrática. Al tiempo, la escultura de Aurora Picornell es blasfemada con la enseña nazi. Signos de los tiempos que raudos anuncian su avasalladora arribada.

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