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Opinión | MIEL, LIMÓN & VINAGRE

Mírame a los ojos

Símbolo de la cosificación sexual en los 90, la mujer que más veces ha sido portada de ‘Playboy’ y que fue señalada por el vídeo sexual que se viralizó antes de que este concepto adquiriera su actual significado, se reivindica como mujer y como actriz. Le ha bastado algún golpe en la mesa, desmaquillarse y el reconocimiento de la crítica

Pamela Anderson y Liam Neeson, durante la presentación en Nueva York de su última película, el pasado 28 de julio

Pamela Anderson y Liam Neeson, durante la presentación en Nueva York de su última película, el pasado 28 de julio / AP

Tras una pelea con Chandler, Joey deja el apartamento que ambos comparten. Estamos en la segunda temporada de Friends, capítulo 16, El episodio en el que Joey se muda. A medida que transcurre el día, el enfado remite y desde apartamentos distintos ambos comparten por teléfono el ritual sagrado de cada lunes: apoltronarse frente al televisor, sintonizar la NBC y babear con los títulos de apertura de Los vigilantes de la playa.

Socorristas de ambos sexos corren en traje de baño sobre la playa de Santa Mónica en estudiadas tomas a cámara lenta que dan tiempo para no perder detalle de cómo suben y bajan las partes más evidentes de la anatomía… de ellas. «Les diría todo el tiempo que corrieran. ¡Corre, Yasmine, sí, corre, corre como el viento!», grita Mathew Perry. Se refiere a Yasmine Bleeth, la actriz que se incorporó a Los vigilantes…  en la cuarta temporada y que a punto estuvo de quitarle el reinado a Pamela Anderson. Harta de corretear en bañador durante cinco años, emerger súbitamente del Pacífico (¡oh, una mujer con pezones!) y de que lo menos relevante fuera el texto del guion, Anderson dejó la serie en 1997.

Quería ser actriz ‘de verdad’, adujo, aunque para entonces, Pamela Denise Anderson (Columbia Británica, Canadá, 58 años) ya era una sex symbol camino de convertirse en la mujer que más portadas ha protagonizado en Playboy (14), una singularidad habitualmente incompatible con que Hollywood amamante a las estrellas que crea con la misma rapidez con que las destruye. Yasmine reunía idénticas condiciones, pero Yasmine acabó mal, adicta a la cocaína y con varios arrestos en su historial. Pamela corrió mejor suerte, pero 1995 lo cambió todo con la filtración de un vídeo en el que aparecía en un yate haciendo una felación a su marido, el batería de Mötley Crue, Tommy Lee, ese yerno al que ninguna suegra sabría qué regalar en Navidad (en ningún caso, una corbata).

El vídeo se hizo viral cuando internet era una utopía y mucho antes de que la viralización en las redes adquiriera el significado hoy por todos conocido. Quienes podían darle empleo —y, en general, todo el mundo— la cosificaron sexualmente y dejaron de tomarla en serio. Aunque los años 80 del siglo XX arrastran la fama, lo duro de verdad llegó en los 90. Bien lo supo Mathew Perry.

Con 58 años, después de un par de décadas de travesías por el desierto, participaciones en cine y televisión más o menos sonrojantes y algún acierto (la serie V.I.P. es uno de ellos), Pamela Anderson es otra persona, otra mujer y otra actriz. Cansada del papel del tonto símbolo sexual en decadencia y de que la industria la considerara una caricatura que apenas servía para interpretarse a sí misma (ha hecho de herself en cuatro películas y otras tantas series), hace un par de años decidió dar un golpe en la mesa.

En 2023, vendió a Netflix el documental Pamela Anderson: una historia de amor, donde cuenta su vida con toda crudeza y comparte con los espectadores el enorme esfuerzo profesional que le supone granjearse el respeto de los estudios; renunció al maquillaje (en la calle, en sus redes, en las sesiones fotográficas, en los eventos más importantes del cine y la moda) para rebelarse contra el estándar tradicional de belleza; y Gia Coppola (nieta de Francis y sobrina de Sofia Coppola) la eligió para el papel protagonista de The last showgirl, la historia de una bailarina de Las Vegas de la misma edad que la actriz que ve cómo el tiempo aniquila el oficio al que ha dedicado las tres décadas anteriores. La película acumula once premios y Pamela Anderson ya ha logrado cuatro y otras tantas nominaciones, entre ellas, la de Mejor Actriz en los Globos de Oro, la del Sindicato de Actores o la de los críticos del Festival de San Sebastián.

Su último trabajo es una nueva entrega de la saga cinematográfica Agárralo como puedas, junto a Liam Neeson, del que dicen es su nueva pareja —sería la novena— y con quien acudió como tal a la presentación del filme, por supuesto sin maquillaje, radiante como la bella crisálida que antes fue larva y causante de que otras celebrities se hayan animado a seguir sus pasos. Protagonista en 2015 del último desnudo que publicó Playboy, ahora es portada de Harper’s Bazaar: «Algunas veces, cuando piensas que es el final, es realmente el principio», sentencia en el último número de la publicación.

Volvamos a los 90. En 1994, la modelo Eva Herzigova protagonizó la atrevida campaña de los sujetadores Wonderbra. Herzigova, con todo el océano azul en la mirada, exhortaba: «Mírame a los ojos... He dicho a los ojos». Pamela Anderson al fin lo ha conseguido.

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