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Opinión | Editorial

Dejadez del Govern ante la acuciante falta de agua

La declaración de alerta por sequía en el área de los 14 municipios de la Mancomunitat Pla de Mallorca, presumible desde hace tiempo, se suma a las carencias que se vienen arrastrando

La presidenta de las Islas Baleares, Marga Prohens.

La presidenta de las Islas Baleares, Marga Prohens. / Tomàs Moyà - Europa Press

Las lluvias del pasado invierno no han supuesto un alivio para los acuíferos de Mallorca. Antes al contrario, el incremento de la demanda de agua, la deficiencia de las redes de abastecimiento y una actitud del Govern que raya la inacción, han hecho que la problemática de la carencia de suministro básico presente este verano de altas temperaturas unos índices de gravedad desconocidos hasta ahora. En el conjunto de Balears, a día de hoy, solo Formentera mantiene una situación de normalidad.

Por lo que respecta a Mallorca, el Ejecutivo de Marga Prohens ha reconocido esta misma semana que todas las unidades de la demanda en que se estructura la distribución de agua han registrado una bajada de sus índices. Los datos son contundentes, el 88% de territorio está en situación de prealerta y solo el pasado mes de julio las reservas hídricas disponibles bajaron al 43%, cinco puntos por debajo de los registros de junio. Queda claro que la creación de una conselleria específica del Mar y Ciclo del Agua no ha contribuido a paliar el creciente déficit hídrico que aqueja a Mallorca.

Los problemas de falta de agua castigan ya por igual a la Serra de Tramuntana y al Pla. Este verano han vuelto los cortes de agua y el desfile de camiones cisterna a lugares tan diferentes como Deià y Banyalbufar, por una parte, y Montuïri, por otra. Esta semana se ha decretado la alerta por sequía en el área que conforma la Mancomunitat Pla de Mallorca. Es una respuesta genérica frente a 14 realidades distintas de los municipios que la conforman y que llega después de meses de quejas de los alcaldes y tras la negativa de la conselleria de Juan Manuel Lafuente a financiar el transporte de líquido a las poblaciones faltas de suministro. Lo ha dicho la presidenta de la Mancomunitat, Joana Maria Pascual, «la situación es igual o peor que la del año pasado», lo cual confirma que el problema viene de lejos y que ha permanecido aparcado derivando en trato discriminatorio hacia las poblaciones del interior de la isla. Se dan casos paradójicos, como el de Ariany, que lleva muchos meses con las conexiones a la red en alta establecida, pero no puede servirse de ella por una dificultad mecánica que no se soluciona.

La simple declaración de alerta decretada, las llamadas a un consumo responsable y las previsibles restricciones en el riego, llenado de piscinas, limpieza de coches, espacios públicos y piscinas no son, por sí solas, la panacea. Lo ha advertido la alcaldesa de Montuïri, Paula Maria Amengual, «la declaración no variará en exceso la situación crítica que sufrimos desde hace tiempo». Que se sepa, la única alternativa que plantea el Govern a medio plazo es la ampliación de la desaladora de Alcúdia para dar más suministro al Pla y Llevant. Abaqua ha estimado en un mínimo de 22.000 metros cúbicos diarios la demanda de agua desalada para estas zonas. Queda claro que queda pendiente un trabajo urgente y constante para normalizar los suministros.

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