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Opinión

Liturgia, ‘mysterium fidei’

‘La creación de Adán’: es un fresco en la bóveda de la Capilla Sixtina, pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511.

‘La creación de Adán’: es un fresco en la bóveda de la Capilla Sixtina, pintado por Miguel Ángel alrededor del año 1511.

Televisiones, radios y demás medios escritos de occidente nos han tenido pendientes de la muerte del Papa Francisco y de la elección y entronización del Pontífice Máximo de la Iglesia Católica, León XIV. El funeral por Francisco y el cónclave cardenalicio para la designación del sucesor de San Pedro se han celebrado bajo el favor de un ritual fastuoso, fascinante, con una bella liturgia y un escenario único que han propiciado una atmósfera llena de emoción y/o religiosidad. La Basílica de San Pedro, las vestiduras de los cardenales, los cánticos gregorianos y el Espíritu Santo, que se supone debió de estar en la Capilla Sixtina ayudaron a crear un ambiente singular. ¿Qué hay en todo esto de verdadero, de parafernalia, de pedagogía estética, de engañoso y de espectáculo visual capaz de emocionar por igual al creyente, al no creyente, al agnóstico? La Iglesia durante los dos mil años de existencia y por supuesto gracias al esplendor del Renacimiento ha ido refinando su comunicación apoyada en escenarios únicos, sus templos. Independientemente de la estética del ceremonial, estos actos han sido importantes y está bien que se despierte el interés por quien debería ser un referente, una autoridad moral, de la que estamos tan faltos, para el mundo occidental y principalmente para los 1.400 millones de católicos, para los 300 millones de ortodoxos y también para los 800 millones de protestantes. O sea, para 2.500 millones de cristianos, casi el 30% de la población mundial.

Los creyentes y practicantes, los creyentes no practicantes, los agnósticos, los no creyentes, los píos y los impíos y los papanatas, pues de todo debía de haber entre las 200.000 personas concurrentes en la Plaza de San Pedro -la voz papanatas, a pesar de su connotación cacofónica con el termino Papa, nada tienen que ver para este articulista-. Los miles de personas que estaban ante la Basílica, observando y esperando la noticia, seguro que gustaban de la suntuosidad de la liturgia católica. La columnata de San Pedro diseñada por Bernini y construida por orden del Papa Alejandro VII, gran defensor de las artes, da amparo con sus pórticos, en forma de brazos y acogimiento a la humanidad que allí se reúne. En el centro está situado un magnífico obelisco del Antiguo Egipcio, procedente del Templo del Sol, de la ciudad de Heliópolis, llevado a Roma por el emperador Calígula en el año 37 de nuestra era y que el Papa Sixto V, en el año 1.586, ordenó colocar frente a la antigua Basílica de San Pedro. Cuando las cámaras de televisión han entrado en la Capilla Sixtina, los que la veían por primera vez debieron entrar en éxtasis, se trata de una de las grandes maravillas del Renacimiento. La Capilla Sixtina fue encargada por el Papa Sixto IV, de la familia Rovere a finales del S.XIV. Julio II, también Rovere y sobrino de Sixto, en 1508, confió a Miguel Ángel, la decoración de la bóveda, quien pintó un fresco que explica el Génesis, de una calidad sin precedentes. Entre otros pasajes de la pintura esta representada la creación de Adán, gracias a la unión del índice de Dios con el dedo de Adán. En el ábside del altar esta simbolizado el Juicio Final, encargado por el Papa Paulo III, también a Miguel Ángel en 1536, para decorar el frontal del altar, es un gran fresco, una obra suntuosa que supuso en su día un considerable escándalo por los desnudos y algunas posturas sensuales que aparecen.

Los mediterráneos somos relativistas en cuestión de moralidad y de creencia, pero nos gusta la práctica religiosa, nos conmovemos fácilmente ante el arte y todo lo relacionadas con la estética. Dalí, esencialmente mediterráneo, decía que no era creyente pero que le gustaba la práctica religiosa fue capaz de pintar un cristo, Jesús en la Cruz, cuya sola contemplación nos sobrecoge más que cualquier homilía o, el genio de Miguel Ángel, que no se si era creyente, fue capaz de esculpir La Piedad ante la que es imposible no emocionarse. El arte católico forma parte de la liturgia, liturgia que escenifica lo que creemos. La fe da fuerza y comprensión a la liturgia, una y otra, fe y liturgia, forman parte de la espiritualidad del cristianismo.

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