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Opinión

El dilema: chavismo o libertad

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez / Pool Moncloa/Fernando Calvo - Archivo

Pedro Sánchez no cae bien, en público, a los empresarios. Le reprochan sus vaivenes, algunos su falta de palabra, haber llevado a Pablo Iglesias al Consejo de Ministros, las reformas laborales de Yolanda Díaz, el protagonismo de Carles Puigdemont en esta legislatura y una larga lista de agravios que a Sánchez, en parte, le van bien porque le proporcionan un apoyo incondicionado de todo lo que se mueve a la izquierda del PSOE. En privado, los ánimos van por barrios, aunque donde están más excitados es en el Madrid de Isabel Díaz Ayuso donde, quizás por el creciente peso de la colonia venezolana, la equiparación del sanchismo con el chavismo es moneda común aunque sea por razones muy distintas que van desde los que consideran que tiene una política fiscal confiscatoria hasta los que sostienen que solo se pueden hacer negocios de los buenos si se forma parte del entorno personal y familiar del presidente. Momento en el que no se sabe exactamente si lamentan que exista ese entorno o que ellos no forman parte. Una nube de informes policiales y de autos judiciales dan veracidad a un relato que cosifica a Sánchez. Todo esto sucede mientras la economía española crece muy por encima de la media europea, el paro se reduce y la deuda pública sobre el PIB también. Está mal visto que los que les va bien se pronuncien en público.

En este contexto, el Gobierno debe pronunciarse sobre la opa, "hostil" la llamó Sánchez, del BBVA sobre el Sabadell. Si la interfiere, reforzará el relato del chavismo. Si la permite, los que le acusan de confiscar pisos se lo echarán en cara. Quizás sea el momento de decir alto y claro que si el Sabadell acaba en manos del BBVA no será solo por la opa ni por la gestión del Sabadell, sino por mucho de que han hecho los que ahora se lamentan y quieren que, una vez más, Sánchez e Illa les salven de sus errores. Catalunya no siempre pierde por Madrid. La elección es suya: chavismo o libertad. Y luego invitarán a sus cenáculos a Díaz Ayuso para que ponga a parir a quien quieren que intervenga para salvar el Sabadell.

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