Opinión | DESDE EL SIGLO XX
Dos años después los patinetes son en Palma los reyes del mambo
El Gobierno municipal del alcalde Jaime Martínez se da de bruces con la realidad en su imposible lucha contra los patinetes: no hay manera de meterlos en vereda, sus irresponsables conductores hacen lo que les viene en gana

Estos patinetes eléctricos ya tienen el sello oficial de la DGT y son legales para conducir
La plaza de España no es Palma, su perímetro abarca porción más diminuta que liliputiense de la superficie de Ciutat. Es algo que sabe (un suponer) el alcalde Jaime Martínez y su primer teniente de alcalde, Javier Bonet, encargado por la presidenta Marga Prohens, su mujer, de vigilar sus pasos. Martínez, que se niega empecinadamente en aceptarlo, es desde 2023 un alcalde sometido a estrecho escrutinio por su segundo de a bordo. Ocurre que en el PP de Mallorca no se fían de él, le consideran un objeto político escasamente identificado (OPEI) al que hay que atar corto. Dejando de lado consideraciones políticas vayamos a lo mollar, a lo sustancial, que, en el caso que nos ocupa, es el asunto de los patinetes: avasalladores, insultantes, mostrencos en las aceras, poniendo en riesgo, cierto, grave, la integridad física de los peatones con velocidades homicidas, pasándose por el forro la seguridad no ya vial sino la de quien va por la acera, que debería dar por garantizada. Nos anuncia el alcalde una ordenanza que, dice, pondrá coto a tanto desmán. Hasta el momento lo que vemos es que únicamente en la plaza de España hay un servicio de seguridad casi permanente: policía a todas horas, salvo, se supone, en las madrugadas. Pero, ¿y en el resto de Palma? Basta deslizarse hacia determinadas calles para comprobar lo que sucede, darse cabal cuenta de que los mortíferos patinetes eléctricos, quienes los pilotan, disponen de barra libre. Y no sabemos qué medidas se tomarán, más allá de la buena voluntad que exhibe la contestada non nata ordenanza, que parece desprender, en otros aspectos, un tufo autoritario inquietante. A la derecha la querencia por el ordeno y mando le priva, a la menor ocasión pone manos a la obra.
Miquel Àngel Lladó RibasUna ordenança necessària
Aquí, Desde el Siglo XX, va un pronóstico: la ordenanza no resolverá nada de lo que pretende arreglar: los patinetes seguirán siendo los reyes del mambo; no hay policía local suficiente para embridar su proliferación; no hay voluntad de solucionar lo esencial, que es, esencialmente, su prohibición, como han decretado en Londres; tampoco resuelve el despropósito elefantiásico de que carriles bici discurran sobre las aceras. ¿No lo han comprobado? Visiten las calles Archiduque Luis Salvador, Balmes y sus aledañas, transiten por el Paseo Mallorca, entren en calles peatonizadas. Lo que no faltarán serán los buenos propósitos municipales, como el de eliminar graffitis. Reaparecen. Y es que la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Inmutable axioma. En Palma seguiremos contemplando fachadas pintarrajeadas, conductores de patinetes que hacen lo que les place. Alcalde Martínez, le garantizo que no podrá con ellos a base de multas puestas a deshoras. Haga, si se atreve, puede y le dejan, como en Londres.
Acotación ilustrativa.- Nueva y estridente comprobación de que el PSOE de Mallorca está hecho unos zorros, para el arrastre. El exalcalde José Hila, hoy asilado en el Senado (cementerio bien remunerado para los desahuciados de PP y PSOE, que son muchos), deja el control de los socialistas de Palma al portavoz parlamentario Iago Negueruela, entusiasta palmero de Francina Armengol, lo que supone que probablemente será candidato a la Alcaldía en 2027. Están apañados. La postración en la que Armengol está sumiendo al PSOE mallorquín es llamativa. Parodiemos a uno de los grandes estadistas (con abundantes y garrafales errores) del Siglo XX: nunca unos pocos hicieron tanto daño a tantos. El empecinamiento de Armengol en no dejar el control del PSOE balear comprometiendo la imprescindible neutralidad institucional, requerida al ostentar la presidencia del Congreso de los Diputados, conduce a situaciones como la de que a Hila le suceda Negueruela sacrificando al concejal Ducrós. El alcalde Martínez está de enhorabuena. Se lo ponen fácil al escrutado don Jaime.
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