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Opinión

Palma

Paseo Marítimo: Dos puentes menos y 44 badenes más

Así ha sido el espectacular derribo del Puente de Paraires

Redacción Digital

Se derriban los puentes y se quedan los 44 badenes. En la política y también en el Paseo Marítimo de Palma, que en su tercer año de obras anuncia una nueva fecha de finalización de los trabajos, el próximo mes de abril, que parece tan optimista como las anteriores.

Ayer desaparecieron dos símbolos de la vía en medio de una enorme polvareda y con gran estruendo de excavadoras. El puente de Pelaires, que desde 1975 unía el propio paseo y la calle Joan Miró con la Estación Marítima y ahora se inmiscuía entre los nuevos e imponentes edificios del Club de Mar, casi a punto para el estreno. Y la pasarela del antiguo Hotel Mediterráneo, inaugurada en 1958, cuando el establecimiento turístico, para rematar su reforma, construyó ganando terreno al mar un solarium con piscina muy de aquellos años preturísticos, así como la elegante escalinata metálica semicircular que conducía hasta ella.  

Con las posteriores ampliaciones de la vía, que se sucedieron unas a otras casi sin interrupciones, el antiguo solarium y su pasarela pasaron de alcanzar la línea de costa a retroceder hasta la mediana, la terraza convertida en sucesivas discotecas y el viejo hotel en apartamentos de lujo. Mientras el puente, ya sin función, quedaba como la última referencia indicativa del lugar que ocupaba el mar a finales de los cincuenta. Hasta que ayer fue seccionado y desmontado

Badenes en el Paseo Marítimo de Palma

Badenes en el Paseo Marítimo de Palma / Miguel Vicens

Se quedan en el nuevo Paseo Marítimo de los 43 millones de euros que la Autoridad Portuaria va poco a poco alumbrando los 44 badenes, instados sobre la calzada con la apertura al tráfico de los nuevos viales, 22 por sentido, lo que iguala la experiencia de conducir por ese trazado de 3,5 kilómetros a la de hacerlo sobre un canguro. Si con la reducción de aparcamientos no había quedado suficientemente claro a los conductores, ahora ya no hacen falta más indirectas. El Paseo Marítimo será un bulevar para peatones, diseñado por el arquitecto ibicenco Elías Torres a escala del ciudadano, no del coche, aunque todavía no quede muy claro cómo va a llegar hasta allí.  

Lo saben bien los comerciantes y restauradores del Paseo Marítimo, que han vivido las obras como una segunda pandemia (no parking, no business), recibiendo esta semana con gran alegría el anuncio de ayudas económicas para paliar sus enormes pérdidas . Y que, ahora sí, confían en que con la finalización de los trabajos regresen los clientes perdidos, la zona deje de ser un páramo y su cuenta de resultados pueda empezar a recuperarse. 

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