Opinión | TRIBUNA
Soy médico y no me representan

Los médicos que ejercen en la sanidad privada denuncian la precariedad laboral que puede provocar fuga de talentos.
Me llamo Jose Manuel Aranda, soy médico de familia y he desarrollado mi vida profesional en la sanidad pública, poniendo todo mi empeño en que fuera mejor para beneficio de mis pacientes y el mío propio. Nunca he trabajado en la medicina privada, aunque respeto a los que lo hacen. No me gusta hacer negocio con la salud. No soy del Sindicato Médico (hay otros sindicatos con médicos afiliados también). Por eso me molesta que se dé a entender que «los médicos» defendemos a capa y espada la compatibilidad de jefes de servicio y sección con la practica en organizaciones sanitarias con ánimo de lucro. Soy médico de la pública y no es mi caso.
La propuesta de la ministra de Sanidad de recuperar la dedicación exclusiva en la sanidad pública con incompatibilidades para Jefes de Servicio y Sección y para adjuntos en sus primeros 5 años de trabajo, no atenta (ni atentó en su día) contra los médicos, ni cuestiona su libertad para desarrollar actividad en el sector privado, pretende evitar la doble fidelidad. Sus detractores abogan por «una visión realista y sin carga ideológica de la sanidad pública». Desconozco la carga ideológica de las grandes empresas de automóviles cuando impiden que sus directivos trabajen para la competencia.
Las incompatibilidades afectan a todos los funcionarios y es una práctica común en la empresa privada. Los conflictos de intereses de ejercer simultáneamente en la pública y la privada pueden propiciar problemas de productividad, prácticas irregulares y parasitarias del sistema sanitario público. Ejemplos hay. La dedicación exclusiva es un salvavidas para la expansión de la sanidad privada, que tiene déficit de médicos y también fomenta la creación de empleo médico, tanto del sector público como el privado disminuyendo el «pluriempleo».
Pero también es una garantía para los pacientes. Muchos me llegan a la consulta para preguntarme si determinada prueba o intervención es fiable en la privada a la que han sido derivados. La base de la relación médico-paciente es la confianza, los pacientes necesitan saber con absoluta seguridad si las decisiones que se toman respecto a ellos, están solamente movidas por el interés en sus personas. El compromiso exclusivo con la sanidad pública es esa garantía.
Es verdad que la negociación del Estatuto Marco es una oportunidad para mejorar los necesarios incentivos y el entorno laboral deteriorado de los profesionales sanitarios que trabajen con dedicación plena y exclusiva. Una oportunidad para sentir el orgullo de servir en la pública a todos los ciudadanos de este país. Veremos si se aplican los responsables de que se llegue a buen puerto.
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