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Opinión | Tribuna

Baches, agujeros y socavones de la Ley contra la violencia machista

Este 2024 se cumplen 20 años de la llamada Ley de Medidas de Protección integral contra la Violencia de Género, y las feministas tenemos mucho que decir al respecto.

Se partía de una invisibilización e impunidad tan grande de la violencia machista, que obviamente se ha hecho mucho, pero ni mucho menos todo lo necesario. Ha habido una especie de «despedazamiento» de las violencias que sufrimos por el hecho de haber nacido mujeres. Así, la Ley del 2004 se ha centrado exclusivamente en uno de los aspectos de ella, la violencia ejercida por hombres en el ámbito doméstico, parejas y exparejas. Fuera quedaron todas las demás múltiples violencias machistas, tal vez porque tantas y tan variadas formas de violentar a la mitad de la población resultan indigeribles socialmente. Tal vez porque una vez señaladas todas se tendría que actuar en consecuencia y habría que cambiar la sociedad. Y no están dispuestos a hacerlo.

Después de estos años, a la Ley se le ven mucho los agujeros, baches y socavones. Este «aniversario» es un buen momento para rellenarlos señalando sus déficits. Poco tiene de integral, se quedó muy lejos de implementar todo lo que la Ley proponía, quedando en el papel una estrategia real y efectiva de prevención, de cambio de mentalidades que propiciara el fin de esta violencia. Tal vez esto explique por qué se cuentan por miles las mujeres acogidas al sistema de seguimiento y protección del sistema VioGén. La cifra de mujeres maltratadas no disminuye, sino que aumenta. Según las estadísticas, en Balears superamos a la mayoría de Comunidades tanto en malos tratos como en agresiones sexuales y en número de mujeres en situación de prostitución y Trata. Las mujeres violadas nunca fueron contempladas como víctimas de violencia de género, y las que eran asesinadas después de haber sido violadas nunca se sumaron a la lista de muertas. Tampoco las que aparecen asesinadas sin documentación y sin que nadie reclame su cadáver, muchas de ellas son víctimas de explotación sexual. La realidad es que hay muchas más de las 1.285 víctimas mortales oficiales solo desde 2003. Eso es otro de sus grandes socavones. Solo a finales del 2022 se le ha puesto remedio con otra Ley, la conocida como «del solo sí es sí». ¿Habrá ahora dos listas diferentes para contabilizar víctimas de la misma violencia?

En estos años se han ido creando Centros de atención y asesoramiento, con asistencia jurídica, psicológica y social a mujeres víctimas, aunque se dan grandes diferencias entre comunidades autónomas y dependiendo de donde se viva, las mujeres contarán con recursos de mejor o peor calidad. Ante tan alto número de ciudadanas en riesgo y vulnerabilidad, cabría pensar que las administraciones públicas asumen la gestión de estos recursos, pero no, la mayoría están gestionados por empresas privadas, con unas condiciones de contratación en las que muchas veces priman más los criterios económicos, adjudicando la gestión a las que ofertan el servicio más barato, aunque sean empresas no especializadas. Y aunque primen criterios técnicos y pongan al frente a buenas profesionales, como las empresas tienen ánimo de lucro, esas trabajadoras cobran menos que las empleadas públicas. Por hacer el mismo trabajo.

Las denuncias van en aumento, pero no hay un incremento proporcional del personal contratado para atenderlas. Esto se traduce en listas de espera y el empeoramiento en la atención. Las profesionales sufren a su vez de una sobrecarga laboral, emocional, precariedad e inestabilidad que no se da en otros ámbitos.

Pero, hablemos de la violencia sexual. Hace dos años, la Unión europea cedió al Estado 83 millones de euros para abrir Centros de 24 horas para la atención a víctimas de agresiones sexuales. La mayoría de las comunidades autónomas, incluida Baleares, aún no las han abierto. Ahora dicen que estarán operativas para este diciembre. ¿Saben por qué? Si no los abren antes de acabar el 2024 deberán devolver todos esos millones. No es la protección y atención a las mujeres lo que les mueve, sino la amenaza de perder los millones. Es lo que les importa.

Como cada noviembre, el movimiento feminista convoca a la ciudadanía a manifestarse contra este feminicidio. Esta noche, 24N, gritaremos contra tanto depredador sexual que nos agrede y que impide que nos sintamos seguras por las calles o que nos agredan en nuestras propias casas, como el francés que permitía que otros hombres violaran a su esposa narcotizada, gritaremos contra los muchos errejones que campan impunes por el espacio público, contra los puteros como los que se cuentan por miles en nuestra Comunidad. Mañana, 25N, esperamos a todas las mujeres y hombres que sientan que no se puede soportar tanta violencia contra las mujeres, y que esta tiene que acabar YA, que sientan que la vergüenza tiene que cambiar de bando y que el Feminismo es la herramienta.

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