Opinión | Escrito sin red
Incompetencia y maldad
Las consecuencias de la DANA en Valencia sembrando muerte y destrucción se prolongarán en el tiempo. En el momento en que escribo estas líneas son ya 211 los fallecidos y 89 los desaparecidos contabilizados. Es sin duda la catástrofe natural más letal en los últimos cien años. Además de la conmoción y el espanto por las víctimas humanas, familias rotas, futuros arruinados, memorias sentimentales perdidas, se ha unido el dolor, la angustia y la desesperación de sentirse solos, abandonados, sin alimentos, agua, medicamentos, durante interminables días, sometidos al pillaje y los saqueos, sin autoridad que mantenga el orden; se ha dibujado un escenario de devastación insólito en un país llamado del primer mundo. Los destrozos en las viviendas, en las infraestructuras viales, en miles de empresas arrasadas, son de una magnitud tal que se necesitarán años para recuperar una cierta normalidad.
Las catástrofes climáticas no pueden en muchos casos evitarse, son a veces imprevisibles. Pero la diferencia entre los países preparados para ellas y los que no radica principalmente en la adecuada planificación urbanística, en los recursos destinados a la previsión, sea la atmosférica, la de los movimientos tectónicos o la de la actividad volcánica. También en la organización de los recursos destinados a paliar sus consecuencias, protección civil, voluntariado, policía, bomberos y el ejército. En Valencia falló el sistema de alerta, que se activó cuando ya la riada arrastraba personas y coches. Hay versiones encontradas entre la Confederación Hidrográfica del Júcar y la Generalitat valenciana sobre los avisos del caudal de agua en la Rambla del Poyo a las 18.30h del lunes que todavía deben aclararse. Pero parece fuera de discusión que el aviso a la población por parte de la Generalitat y Mazón se produjo cuando ya era demasiado tarde en muchos casos para ponerse a salvo. Tanto esas horas como las decisiones posteriores de Mazón asumiendo la dirección de las medidas para afrontar los daños, apuntan a una criminal incompetencia que se tradujo en parálisis y abandono durante cuatro días en los que la población fue abandonada a su suerte. Se fijó un nivel 2 de emergencia en el que es la comunidad autónoma la que asume el mando de la misma, cuando era evidente, por el grado de destrucción, que los recursos que se precisaban eran muy superiores a los que estaban a disposición de la Generalitat, aunque se pidiera ayuda a la UME. Lo racional hubiera sido la declaración de una emergencia de nivel 3 que depositara el mando en el Gobierno. No lo hizo cuando era evidente que la comunidad estaba sobrepasada por los acontecimientos. Sánchez escurrió el bulto renunciando a la aplicación del artículo 116 de la CE declarando el Estado de alarma por el consejo de ministros. Tanto en un caso como en el otro enviando al ejército con hombres y maquinaria pesada. Nada de esto se hizo. Por la incompetencia de Mazón que no quiso ceder el mando y por la maldad de Sánchez que quiso aprovechar la ocasión de deshacerse del PP en la comunidad valenciana haciendo que Mazón se cociera en su propia salsa. La frase de Sánchez, «si necesita más recursos, que los pida», le va a acompañar todo lo que le resta de legislatura. Robles, tras mandar 600 militares dijo que había 120.000 militares «por si era necesario». Se contradijo al día siguiente, viernes, cuatro días después de la riada, diciendo que «no se podía esperar que el ejército lo haga todo, sus labores, las que corresponden a la administración valenciana o labores de seguridad». Unas declaraciones indignas.
Pérez Reverte afirmaba el lunes en El hormiguero que la desastrosa gestión de los hechos se debía a la incompetencia criminal de Mazón y a la misma incompetencia criminal de Sánchez. Estoy de acuerdo con la referencia a Mazón. Discrepo con la dirigida a Sánchez. Ser competente en algo significa disponer de recursos para resolver los retos a los que uno tiene que hacer frente. Es evidente que Mazón no los tenía, ni personales ni de medios. Lo de Sánchez no era incompetencia (es muy competente en el ejercicio del mal), tenía todos los recursos del Estado, incluido el ejército. No hizo uso de los mismos por incompetencia, ni por indolencia, sino por maldad (el mal no descansa nunca). Sin convocar un consejo de ministros extraordinario y declarar el estado de alarma, rehuyó su responsabilidad para paliar los efectos de la catástrofe y puso en marcha la estrategia política para destruir a sus rivales. A Sánchez le importa un bledo la gente, sólo le importa el poder. Mazón es la incompetencia. Sánchez es el mal.
Los lamentables sucesos del domingo en Paiporta fueron despachados por el presidente como una consecuencia del desafortunado empeño del Rey por estar en una de las poblaciones más afectadas, un profundo error, y por la violencia de grupos de la ultraderecha. La ultraderecha es a Sánchez lo que la vida neoliberal y el patriarcado son a Errejón. Son unos farsantes. Ninguna de las atribuciones de la violencia a la ultraderecha está confirmada hasta el momento. Sánchez es la auténtica máquina del fango. El Rey quería estar en Valencia al día siguiente de la riada. No le dejaron. Cuando Sánchez no había enviado al ejército, el Rey mandó la Guardia Real. No, el fango más doloroso contra el Rey no le fue lanzado en Paiporta, sino desde Moncloa, en un desesperado intento de Sánchez de contrarrestar la imagen de su vergonzosa y cobarde huida del alterado escenario de la visita. El Rey debía estar allí al lado de los afectados, es el símbolo del Estado. Como el uno de octubre de 2017, ha utilizado con eficacia el poder de lo simbólico, ha estado a la altura de las circunstancias, como el militar que es, con aplomo, temple, coraje, dignidad, hablando, dialogando, pacificando, ilustrando el significado del sintagma majestad. A la legitimidad de origen ha unido la legitimidad del ejercicio impecable del cargo. La Reina también estuvo a la altura. No soy fan de su persona, pero reconozco que estuvo magnífica, serena, emotiva, empática. El temple y el coraje del Rey, y las lágrimas y la cara manchada de barro de la Reina abrazando a las víctimas, son los irrefragables argumentos que permiten albergar la esperanza de que no todo está perdido.
Suscríbete para seguir leyendo
- La Aemet alerta de tormentas en Mallorca: consulta las zonas afectadas este domingo
- Oposiciones a profesor de Geografía: «Varsovia es una ciudad de Rusia»
- El jurado de GESA obliga a Cruz y Ortiz a conservar el mural de Castaldo, la celosía y la lámpara de Ferragut
- Crece un nuevo asentamiento junto a Ca l’Ardiaca
- Opositores a Policía Local de Baleares exigen revisar el examen psicotécnico después de quedar 84 aptos exactos para 84 plazas
- La crisis habitacional en Mallorca dispara la ansiedad y la frustración de una generación que ve su futuro en pausa
- Locura por el nuevo supermercado asiático de la plaza Mayor de Palma: colas, productos virales y tatuajes gratis
- El superyate de Four Seasons atraca en Palma con 95 suites de ultralujo
