Opinión | Tribuna
Sobre partos y la violencia obstétrica
Es obligación de la sociedad en su conjunto que para las mujeres el momento del parto sea lo más respetuoso, gratificante y emocionante, además de seguro
A partir de la década de los 70 del siglo XX se fue poniendo nombre a las muchas violencias específicas que sufrimos las mujeres. Una de las últimas ha sido Violencia obstétrica, para pasmo de gran parte de la clase médica. Vayamos por partes.
Desde los albores de la humanidad, existieron mujeres especializadas en ayudar a otras en el que era un momento crítico y peligroso: parir. Eran las llamadas parteras y curanderas. Para los médicos los partos eran «cosas de mujeres» y únicamente las ricas contaban con ellos. En el Medievo millones de mujeres fueron perseguidas, encarceladas, torturadas y asesinadas como brujas en uno de los mayores genocidios que ha habido en occidente, y muchas de ellas eran parteras y curanderas.
Hasta finales del siglo XIX-primeros del XX, solo se estudiaba medicina en las universidades y solo los hombres podían estudiar y practicarla. El triunfo total de la medicina producto masculino se dio durante el siglo XX cuando las mujeres dejaron de parir en sus casas ayudadas por otras mujeres, y se las dirigía a hospitales. Esto sin duda evitó muchísimas muertes, pero hizo que se instalara la idea de que parir era como estar enferma, y los paritorios se llenaron de artilugios sanitarios donde primaba más el interés y la comodidad de los médicos/as que de las parturientas. Las matronas se conformaron con un puesto secundario mientras que los médicos/as dictaminaron cómo debíamos parir; así acabaron las parturientas dando a luz tumbadas, una postura mucho peor para ellas, pero muy cómodas para ellos.
De este modo se mantuvieron las cosas hasta que el Feminismo puso su mirada en lo que demasiado a menudo pasaba en los paritorios, lo analizaron y categorizaron como lo que es: otra forma de violentar a las mujeres, la violencia obstétrica.
A partir de ahí, se inició una larguísima lucha por dignificar los partos y respetar a las parturientas, que no es excluyente con garantizar su seguridad. En pocos años ha habido muchos avances en algunos sitios, ni mucho menos en todos. Movimientos como El parto en Casa, y muchas/os ginecólogas/os han conseguido grandes avances para que el parto sea un espacio donde la mujer y el nuevo ser se pongan en el centro. Últimamente se han empezado a construir espacios específicos para el parto cerca de los hospitales. Por cierto, con la irrupción de gobiernos conservadores han dado marcha atrás a estas iniciativas, incluida la proyectada en Mallorca.
Mientras tanto, la Federación de asociaciones de Matronas realizó un estudio en 2019 que incluyó a 899 mujeres que habían parido en 2018. La violencia obstétrica fue reportada por el 67,4% (606), siendo el 25,1% (226) verbal, el 54,5% (490) físico y el 36,7% (330) psicoafectivo. Denuncian que «se ha llegado a medicalizar tanto el parto, que las mujeres nos desconectamos de un acto que nuestro cuerpo sabe hacer de forma natural y fisiológica, normalizando así el recibir órdenes, amenazas, cosificación, infantilización, abuso de poder, incluso de violencia física con el pretexto de ayudarnos a parir». Esto sin entrar en el escandaloso aumento en España de las cesáreas, denunciado repetidamente por la Unión Europea.
La cosa se reduce a que para las mujeres de hoy parir es una experiencia que tendrán muy pocas veces, tal vez una única vez. Es una vivencia muy deseada, muy íntima. Al entrar en el hospital se las ve como un cuerpo que ingresa, pero la que entra es una persona ilusionada, emocionada y con la fragilidad de un momento trascendente y tal vez único. Es obligación de la sociedad en su conjunto que ese momento sea lo más respetuoso, gratificante y emocionante, además de seguro.
De todo esto trata la exposición Amb tacte ideada por el Projecte Socioeducatiu Naüm, con maravillosas fotografías de Virginia Barrantes y que ADIBS Dona Sana trae al centro Flassaders en Palma, a partir de hoy. No se la pierdan, es la voz de las mujeres contando sus experiencias de parto. Por fin, la voz de las protagonistas.
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