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Opinión | Desde el siglo XX

El PSOE balear no levantará cabeza con sus achicharrados dirigentes

Se aferran a sus cargos importándoles un bledo lo que pueda suceder en las próximas elecciones, las de 2027. Saben que van al matadero, que son seguro de vida para el también en trance de carbonizarse PP de Marga Prohens; ni por esas dan vía libre a la renovación

Marga Prohens y Francina Armengol.

Marga Prohens y Francina Armengol. / EFE

Que sea lo habitual en los partidos no es excusa, sino la constatación de que el sistema político español padece un acceso de fiebre sobrevenida por la asfixia que para su ventilación, higiene, supone que los dirigentes se aferren a los cargos a costa de lo que sea, esencialmente cuando vienen de perder las elecciones estando en el gobierno. Es trance por el que pena el PSOE balear dirigido todavía por Francina Armengol, insospechada presidenta del Congreso de los Diputados, cuya autoridad moral tanto en la Cámara como en Mallorca está por demostrarse siendo benévolos. El caso es que después de un año, transcurrido como un soplo, dijo el poeta, el Gobierno del PP de la señora Marga Prohens hace llamativas aguas por todas partes: sustitución de consejeras, chirriantes decisiones, visible impotencia ante la masificación, escándalos varios, sin que el del vicepresidente Antoni Costa, el protector de un agresor sexual, le haya costado el cargo. Es la prueba de la degradación del Ejecutivo de Prohens, del que, dicho sea de paso, nada cabía esperar, nada esperaban en el PP nacional. Y nadie nada espera. ¿Qué sucede entonces para que sus perspectivas electorales sigan siendo risueñas contando, eso sí, con la anuencia de Vox y la plausible irrupción de Alvise Pérez, con lo que el festival podría marcar época? Además del viento de cola que por ahora en España ayuda al PP, pues que el PSOE balear, y con él el resto de extraviadas izquierdas, incluida, cómo no, la beatífica congregación de Més (antes PSM), que, en su desvarío, sigue soñando con que el PP la haga solícita socia, trota por dónde no debe, por senderos que llevan a ninguna parte. Con sus actuales guías (?) los socialistas se garantizan seguir en la oposición, y por muchos años.

Con dos dedos de frente, alguien es capaz de sostener que Francina Armengol, Catalina Cladera, Pilar Costa, Iago Negueruela (el que toca a todas horas desafinado violín porque no hay nadie capaz de dar una sola nota acertada) y demás pléyade de cargos públicos, que se aferran a ellos como un Agustín Buades, Idoia Ribas o Neus Truyol cualquiera, van a ser capaces de convencer al electorado que son mejor opción que los del PP. Todo es posible, pero quien sufraga ha de ser muy ciego para no darse cuenta de que venderán mercancía averiada, que es lo que son. Sin limpieza general, de la que no debe de quedar nadie, o casi, del actual grupo parlamentario socialista, al igual que en el Consell de Mallorca, 2027 traerá otra victoria clara del PP, al que auxiliará la extrema derecha de Vox y, quién sabe, Alvise, anuncio de que todo puede ir a peor. Entonces los lamentos de las izquierdas serán las clásicas farisaicas rasgadas de vestiduras.

¿Hay en el PSOE balear quien esté en condiciones de vestir al santo? Parece que sí, que al menos se atisba su presencia. Se trata del joven portavoz socialista en Cort. Francisco Ducrós, que fue concejal de Deportes con el alcalde Hila, ahora asilado en el Senado (para eso sirve la Cámara alta, para recoger los desechos de tienta de PP y PSOE, entre otros), quien empieza a dejarse ver como posibilidad para presentar lo presentable en 2027, siempre y cuando no acaben con él Armengol y su tropa. Ducrós tiene, dicen, lo que hay que tener. Espero que por airear que en él hay mimbres no esté contribuyendo a su prematuro apilamiento. Así se las gastan en los partidos políticos. El PSOE es ducho en ello. Ducrós, otro (a) si aparece, es atisbo de solución; condena segura a vivir en la tinieblas exteriores lo son Francina Armengol, Catalina Cladera y lo que las rodea, que no son pocos y pocas; que el PSOE sea capaz de entenderlo, aceptar la inevitabilidad del cambio para aspirar a volver es su decisión, o la que se tome por ellas. Lo más probable.

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