Opinión | La hoguera

Como los futbolistas hablen de política...

La mayor parte son varones de veintipocos que viven en jet privado y sienten que pagan demasiados impuestos

El presidente francés, Emmanuel Macron.

El presidente francés, Emmanuel Macron. / EFE

En Francia, tras las Europeas y el adelanto electoral de Macron, las encuestas dicen que Marine Le Pen puede pegar el sartenazo final y alcanzar el poder. Ya se vio en Italia o la Comunidad de Madrid que, tal como ha dicho una y otra vez Carmen Calvo, vivimos en el tiempo de las mujeres líderes. En estas circunstancias, y con una Francia muy polarizada entre los extremos, Kylian Mbappé ha recomendado a los chavales que no voten opciones extremistas. Dado que los jóvenes europeos han recibido una instrucción pública lo bastante ilustrada como para tener a los futbolistas como referentes éticos y estéticos, tras las palabras del futbolista muchos opinadores están exigiendo a los demás que sigan el ejemplo y ofrezcan mensajes políticos, que «se mojen y sean valientes». Y han recriminado al portero de la selección española, Unai Simón, que no hable de política cuando se le pregunta en una rueda de prensa.

Apunte: por mucho que estos señores sean millonarios y famosos, por mucho que vayan en jet, el voto de un futbolista vale lo mismo que el tuyo, y no necesariamente está más informado que el panadero de la esquina. El portero no quiso mojarse precisamente por esto cuando le preguntaron en una rueda de prensa por las palabras de Mbappé, y realizó una parada acrobática respondiendo que lo convocan para hablar de fútbol y preguntándose, a continuación, si estos «temas políticos» no sería mejor dejárselos a otras personas. Hubo quien vio en ello un reproche a Mbappé, pero yo vi más bien uno contra los periodistas deportivos que preguntan con más interés en el clic o el momento viral que en el contenido de la respuesta.

Recuerdo a una actriz, pero no recuerdo cuál fue que, en los años de MeToo se quejaba de que le preguntasen sobre feminismo en todas las entrevistas promocionales de su última película, que nada tenía que ver con el tema de moda en las tertulias. De nuevo, lo que le molestaba no parecía ser el asunto en sí, sino la intención claramente amarilla de los periodistas. ¿Qué importa lo que piense de un tema alguien que no elige libremente hablar de ese tema? ¿Acaso existe la obligación de tomar parte? Hay quien desea con todas sus fuerzas hacernos creer que sí, pero tan libre es Taylor Swift de apoyar a Biden como de mantener sus ideas en la intimidad. Tanto Mbappé como Simón han ejercido su derecho a la libertad de expresión, pues opinar libremente incluye decidir libremente no opinar. Callar es tan sagrado como hablar.

Pues nada: los muy favorables a las declaraciones de Mbappé, y en particular los que han visto en ellas una condena solo a la ultraderecha y no a Mélenchon, machacan con que es hora de que los futbolistas se mojen y tildan a Simón de derechista encubierto. Se recopilan testimonios de otros futbolistas que han dicho a lo largo de la historia cosas muy de izquierdas, como Maradona, pero cuando Figo dio su apoyo a Díaz Ayuso recuerdo con nombres y apellidos a algunos de estos opinadores entonando el «zapatero a tus zapatos» o «futbolista a tus pelotas», con lo que mi impresión es que no se quiere que los futbolistas manifiesten su opinión, sino convertir a ciertas estrellas del deporte en altavoces de determinadas causas. Es como cuando pasan un manifiesto para firmar: da igual lo que tú pienses, solo quieren hacer uso de tu nombre.

Pero bueno, ya que hay tanto interés repentino por conocer la doctrina política de los delanteros centro y los defensas y los laterales y los porteros, lo mejor que se puede hacer es invitarlos como panelistas a un simposio académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma. Fútbol e ideas políticas: el fin de un tabú, podría llamarse, y sería un éxito de asistencia sin precedentes, aunque estos tíos cobran algo más que las dietas acostumbradas en la universidad española. Si hubiera problemas para financiarlo, estoy seguro de que dirigentes como Javier Milei estarían dispuestos a correr con los gastos. Al fin y al cabo, la mayor parte son varones de veintipocos que viven en jet privado, cobran fortunas descomunales y sienten que pagan demasiados impuestos. ¡Luego no digáis que no os avisé!

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