Opinión | Tribuna

Soluciones para el Caló des Moro

La leyenda.

Cuenta la leyenda que el nombre de la cala se basa en las visitas que un rey moro, Emir de Daniya/Denia, realizaba a Madina Mayurqa, pues por aquel entonces, (siglo XII), Mallorca era una especie de comunidad autónoma dependiente de Daniya, hasta que llegó una especie de procés y se independizó. Este Emir fue el primer turista habitual que pasó sus vacaciones repetidamente en Mallorca. Uno de aquellos veranos, estaba el rey moro haciendo vuelta isla con su navío, cuando una gran tormenta le sorprendió y se vio obligado a refugiarse en dicha cala. Al día siguiente habiéndose calmado el mar, a la salida del sol, se enamoró del lugar. Desde entonces este rey moro regresó a menudo a la calita para bañarse junto con su séquito y parte del harén.

Una vez conquistada Mallorca (siglo XIII) por el equipo comandado por Jaime I, los cristianos al considerar la cala muy pequeña la denominaron ‘Es caló’ y le añadieron ‘des Moro’ recordando al emir que la hizo famosa.

La actualidad.

Una vez publicados en DdM el pasado 14 de junio los comentarios de la popular Batlesa de Santanyi, María Pons, incluyendo los datos de la presión que sufre es Caló des Moro, con 4.000 visitantes diarios y pérdida de 50 gramos de arena por usuario, considero que es una responsabilidad de todos los mallorquines/as cavilar seriamente sobre las posibles soluciones a la problemática que sufre dicho enclave.

Aparcamientos con piscina.

Con el fin de facilitar la logística del transporte individual clásico en Mallorca, el Ayuntamiento debería de sacrificar dos cuarteradas con almendros y asfaltar los 14.206 m2 creando un aparcamiento exclusivo para los visitantes del Caló des Moro. La construcción de una gran piscina con Bar y tienda de souvenirs colindante con dicho aparcamiento, sería un elemento expansivo para familias con niños y animales de compañía.

Música y paella.

Para entretener a los miles de visitantes, un detalle motivador sería instalar dos grandes altavoces en los laterales del Caló y transmitir música típica española, sevillanas, flamenco y boleros mallorquines, pues ayuda a identificarse con el lugar y su cultura, y de esto se trata, de adquirir turismo cultural y responsable. Este servicio se podría completar con un servicio de delivery of Paella & sangría en recipientes de plástico reciclable.

Plataformas flotantes.

Al ser el Caló des Moro un paraíso natural de medidas reducidas, es lógico que los cristianos que actualmente lo visitan tengan dificultades para extender su toalla. Esto se resuelve fácilmente con la instalación de plataformas flotantes en el mar. Las que hagan falta.

Pérdida de arena.

Una empresa de seguridad externa controlaría a los 4.000 visitantes diarios y los dividiría en dos grupos, A) el de indígenas residentes y B) el de forasters o extranjeros. Estos últimos deberían de aportar 50 gramos de arena blanca, que la deberían de traer desde sus respectivas regiones, con certificado de origen.

Chiringuito.

Según análisis realizados por una universidad de Massachussets, se sabe que todos los usuarios harán sus necesidades fisiológicas cada 3 horas y media, es decir, aguas menores y/o evacuaciones no programadas pero necesarias. Los 4.000 se alivian en la actualidad entre los arbustos o directamente en las turquesas aguas del Caló des Moro, provocando una alteración de los ecosistemas.

Conociendo estos hechos, el consistorio debería de construir un chiringuito con certificado de sostenibilidad. Un edificio emblemático, tipo casa de campo, con duchas y WC, incluyendo un restaurante/bar con capacidad para 400 plazas (10% del total). La oferta culinaria del local tendría que estar limitada a platos con productos km 0, lo cual significaría la integración de los payeses y empresarios locales en todo el proceso de economía circular.

www.caloofthemoro.cat

La autoridad competente se tendría que responsabilizar de crear una WEB y una APP para facilitar las reservas por anticipado. Por supuesto, una vez pasado el control, el WiFi debería de ser gratis para que los bañistas puedan mandar vídeos y fotos. Un complemento a toda esta oferta sería la instalación de una pantalla gigante para ver los partidos de fútbol europeo y las olimpiadas, y mantenerla todo el año para ayudar a alargar la temporada hasta el puente de la Constitución, o fins a Sant Antoni.