Opinión | Artículos de broma

No diga «sí» al teléfono

Los bancos nos obligan a trabajar de cajeros en el ordenador y en el teléfono, los seguros nos hacen ser agentes y pacientes, muchas tiendas nos remiten a comprar en internet lo que vemos en sus estantes, el Estado ha abierto su ventanilla, su hágalo usted mismo y su vuelva usted mañana informáticos, pero ni unos ni otro dan seguridad informática suficiente de que no vayamos a ser estafados a cualquier hora, por teléfono, SMS, correo electrónico y wasap por sistemas de suplantación y robo a los que llama phising, vishing, smishing, pharming, spoofing y carding y que son «computocomoching». El infocarterismo hace nuestra vida tecnológica tan peligrosa que ya no podemos descolgar el teléfono con un «sí» porque lo graban y lo pueden usar para darnos de alta en mierdas que no nos interesan y confirmar servicios que no queremos. Se llama «la estafa del sí», avisa el Instituto Nacional de Ciberseguridad.

Ese «sí» telefónico abrevia un «sí, dígame» imperativo, pero casi es un «si» condicional, que puede convertirse en no. La mitad de las llamadas que empiezo con ese sí continúan en un inmediato «no» porque pertenezco al género bobo que no quiere ahorrar en la factura del gas, la luz, la conexión a internet, la telefonía... Cada vez que fui del género listo y quise ahorrar perdí dinero, sin ser estafado, sólo engañado a conciencia.

¿Hay que volver al aló de los inicios de la telefonía que repetía el francés «allô», tan elegante como era entonces el gesto de descolgar el aparato? (En los inicios del telefonazo, cuando preguntaban por uno se respondía «al aparato»; ahora el aparato es uno porque su número es su nombre).

Salvo las tan valoradas personas que prefieren pedir perdón a pedir permiso, vivimos a un «sí» de muchas cosas porque ese monosílabo, clave del consentimiento, abre acciones y cumple deseos. Si te roban el «sí» pueden desvalijarte. En adelante, lo mejor será descolgar diciendo «depende». Es más seguro y sincero. n

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