Opinión | Tribuna

La otra juventud

Este artículo no va de la juventud payesa o de la juventud rural o de la que apuesta por instalarse en el sector agrario. De toda esta juventud hay que seguir hablando. Pero este artículo va de la otra juventud. De la urbana, de la que estudia o trabaja en sectores que nada tienen que ver con el agro, de la que nunca ha tenido contacto con un agricultor y de la que no tiene ni idea de cuáles son las etapas fenológicas de la viña.

Se me ocurrió escribir sobre este asunto el sábado pasado durante el Ràim Wine Fest. La fiesta que organizaba la IGP Vi de la Terra Mallorca en Porreres, y que congregó a más de 2000 personas con una media de edad que no superaba los 30 años. La Ràim Wine Fest es una iniciativa de promoción del vino que lleva su quinta edición y que va rotando por diferentes municipios de la isla. Uno de sus objetivos es dar a conocer el mundo del vino entre la gente joven promoviendo su consumo responsable. Esta no es una cuestión menor. Uno de los retos del sector del vino es atraer y fidelizar a este segmento de población que, durante mucho tiempo, no consideró el vino como una opción y elegía otras bebidas sociales para su ocio. Son los prescriptores del presente y del mañana. El formato de la iniciativa es un éxito porque combina los ingredientes necesarios; Siempre un enclave singular y genuino, una imagen fresca y joven, buen ambiente, horario amplio, música en directo, buena y atractiva para la juventud y precios populares y razonables.

Miraba a todos los jóvenes que estaban allí y que claramente se lo estaban pasando bien, y trataba de imaginar cuál sería su idea sobre lo que es cultivar una viña, o producir vino, o que pensarían sobre la importancia de criar buenas porcellas o de donde salen las sandías frescas del verano. Que imagen acertada o no tendrían en la cabeza de lo que es la profesión de payes. Si se imaginan acaso que hay payeses jóvenes. Qué imagen de éxito tendrán en la cabeza de lo que es una empresa agraria. Me surgió la reflexión sobre el poco esfuerzo pedagógico, informativo, comercial, que dedicamos en explicar a este segmento de población de entre 18 y 35 años lo que significa todo este mundo, y sin embargo, lo importante que es para nuestro futuro. No quiero ni pretendo que la juventud conozca de forma sesuda los problemas de la gente del campo, lo que aspiro de momento es a que valoren y aprecien todo el abanico de profesiones ligadas al sector y que reconozcan todo lo bueno y agradable que aporta a su vida. Es crucial el relevo generacional en el campo, pero también es muy importante que los consumidores jóvenes no abandonen el consumo de cordero. Me gustaría saber cómo está de implantado el consumo de sobrasada, o de queso de Mahón, o de olivas entre la gente joven. He buscado información y no he encontrado casi nada. Muchos estudios sociológicos sobre como es y que piensa la juventud rural y solo un estudio reciente sobre las percepciones en alimentación de la población adolescente de entre 14 y 18 años realizado en 2023 por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). La alimentación y la gastronomía sin duda es un puente de conexión entre la gente joven y la incorporación de toda la nueva hornada de chefs y cocineros a los debates de agricultura y alimentación está dando sus frutos.

Vuelvo al patio del Convento de San Felipe Neri en Porreres. Fui consciente también de cuanta gente joven había entre las personas que estaban en los estands de las bodegas. Casi todos los enólogos eran jóvenes. Me presenté a Josep y Rafel los jóvenes hermanos propietarios de la bodega «Vidal Serra» situada en Santa Eugenia y pensé si las personas que se acercaban a su punto de venta, sabrían que ellos son los productores de ese vino que disfrutaban. Ese mismo día recibí una invitación personal de Nicolau, uno de los jóvenes pastores y productores de la Quesería «Sa Cabreta» en Pollença para acudir a una fiesta similar que organizan el día 21 de junio. ¡Este tío es un excelente pastor de cabras y quesero y está superformado en su profesión! Pensé exactamente lo mismo que viendo a la gente del vino. Trabajar la relación entre iguales siempre es una estrategia que funciona.

Tengo 53 años y cada vez valoro más la generación joven que nos sigue. Tenemos una generación de jóvenes en España muy preparados y formados en todos los ámbitos profesionales; en la gestión turística, la informática, diseño, moda, la medicina, y también veterinarios o en el sector de la agricultura, la ganadería y la agroalimentación. Quizás un mayor reconocimiento entre ellos sirva para superar barreras sociales que lastraron el desarrollo del sector en mi generación.