Opinión

Sí y no

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. / EP

Cuatro asuntos han dominado esta semana. Con unos estoy de acuerdo y con otros no. Veamos:

1. Sí al reconocimiento del Estado Palestino: Me parece bien porque no habrá seguridad para Israel sin justicia para los palestinos. Ya lo han reconocido 143 países, entre ellos once de la UE, y aunque no creo que vaya a tener impacto inmediato en las operaciones militares o en la desastrosa situación humanitaria en Gaza, el hecho de que lo hagan Noruega y España, que son los dos países que más se han significado en la búsqueda de la paz en Oriente Medio (Proceso de Oslo y Conferencia de Paz de Madrid), envía un mensaje fuerte. Echo de menos que el Gobierno no haya buscado un amplio respaldo parlamentario antes de dar el paso e, incluso, un consenso como exigen las grandes decisiones de política exterior, pero eso es algo que este Gobierno no sabe hacer como muestra su cambio sobre el Sahara que todavía no ha sido capaz de explicar. Se discute la oportunidad del momento elegido que para Israel nunca será bueno porque no quiere un Estado palestino, pero que es el mejor para unos palestinos que mueren a puñados y que necesitan oír que aún tienen futuro. Preocupa mucho la ignorancia de los miembros del Gobierno que hablan frívolamente de genocidio o «del río hasta el mar». Alguien debería poner orden en ese guirigay que empieza a convertirse en costumbre.

2. No a la ley de Amnistía: No puedo estar de acuerdo con una norma que blanquea una insurrección contra el orden constitucional y que atentó contra la unidad de España mediante un referéndum ilegal. También me avergüenza la carta firmada con Junts donde el PSOE asume sin rubor las tesis independentistas. Con su aprobación resulta que los delincuentes actuaron bien y los que actuamos mal somos los que defendimos el orden constitucional. Y todo por siete escaños. Que no hablen de reconciliación cuando la amnistía ha reavivado una hoguera agonizante y permite a los indepes anunciar que «Ho tornarem a fer».

3. Sí a la ayuda a Ucrania: Mil cien millones en armamento y munición es menos que lo que dan Suecia y Holanda pero es un esfuerzo importante para nuestro magro presupuesto de Defensa y además se ha hecho contra el sector Sumar del Gobierno que está anclado en un antimilitarismo ingenuo y a la contra de los vientos que soplan por Europa desde que Rusia invadió Ucrania. Sumar sigue sin entender que un gobierno de coalición no son dos gobiernos y el presidente no se atreve a explicárselo. Ucrania, superada por Rusia en tropas, armas y munición solo puede aguantar si recibe la ayuda occidental que merece por su bravura, porque sus soldados defienden nuestros valores, y porque no se puede premiar la agresión del fuerte al débil. Otra cosa es lo que pueda suceder si Trump gana las elecciones de noviembre. Ahora los rusos avanzan mientras Zelenski se queja de que le damos lo suficiente para no perder pero no lo que necesita para ganar, mientras todos avanzamos por la peligrosa senda de involucrarnos cada vez más en este endiablado conflicto.

4. No al culebrón Milei: Una ridiculez exagerada por el gobierno por victimismo y razones electorales pues ha habido otros insultos antes al Rey, a Rajoy, etc. que no han provocado una respuesta tan fuerte. Milei es un maleducado aunque pueda argüir que empezaron antes el presidente y sus ministros. Pero retirar a nuestra embajadora es un grave error diplomático que solo un principiante puede cometer. Una cosa es llamarla a consultas, que permite restituirla en su puesto cuando queramos y otra, muy distinta, es retirarla definitivamente dándole a Milei el control de la crisis porque cuando queramos nombrar a otro embajador será él, Milei, quien decida si le concede o no el plácet o si nos hace esperar una eternidad antes de darlo. Y nosotros tendremos que enviar un nuevo embajador más pronto que tarde porque Argentina es un país donde viven 400.000 españoles, somos el segundo inversor y tenemos importantísimos intereses de todo tipo que no podemos desamparar. A mi juicio, un grave error diplomático del tándem Sánchez/Albares.

Así que sí y no, según los casos, aunque con falta generalizada de los consensos que pide la política exterior, que este gobierno no sabe cómo forjar, y con un tufillo constante de anteponer los intereses partidistas sobre los nacionales.