Opinión

El decrecimiento turístico es la aurora boreal del PP

Una mujer observa el atasco que tapona la entrada de Palma por la autopista del aeropuerto

Una mujer observa el atasco que tapona la entrada de Palma por la autopista del aeropuerto / Redacción Digital

Doce horas después de que el Consell de Mallorca anunciara el viernes una reducción del techo de plazas turísticas, se produjo en la isla otro fenómeno igualmente extraño e inesperado en estas latitudes del hemisferio norte gobernadas por PP y Vox, una aurora boreal que pintó el cielo nocturno en tonos rojos, morados y anaranjados, como no se había visto en la isla en 86 años

El PP parece que al fin se ha dado cuenta de que si no toma medidas contundentes con cierta urgencia la tormenta solar de la saturación turística en contacto con el campo magnético de Mallorca puede terminar abrasando la credibilidad de sus gobernantes. Pues en este mes de mayo la oleada de indignación ciudadana por el colapso que sufre la isla se encuentra en fase claramente ascendente, afectando a las carreteras y el transporte público, pero también a los hospitales. Y proporcionando las primeras imágenes de excesos turísticos: la basura de la Playa de Palma tras la juerga etílica de cada noche, el primer caso de balconing, los pelotones de cicloturistas uniformados en zonas peatonales de Palma o las excursiones en booggies por parajes naturales.  Y eso que el aeropuerto de Palma todavía no ha empezado a desembarcar los seis mil turistas diarios de los meses de julio y agosto ni las empresas de coches de alquiler han puesto todos sus vehículos en las carreteras.

Jose Marcial Rodríguez y Llorenç Galmés, anunciaron el viernes la reducción del techo de plazas turísticas

Jose Marcial Rodríguez y Llorenç Galmés, anunciaron el viernes la reducción del techo de plazas turísticas / Consell de Mallorca

Pero después de dar el primer paso, muy valioso, son necesarios otros adicionales que acompañen, buscando el consenso con la oposición y los sectores implicados para ampliar el diagnóstico del problema y afinar las soluciones. No puede ser que la consellera de Vivienda diga en sede parlamentaria que «es muy difícil» controlar el alquiler turístico», que se anuncie un decreto para legalizar construcciones en rústico, burlándose de los ciudadanos que cumplen las normas, o revisar los planes de ordenación de las reservas naturales para colar actividades turísticas

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