Opinión

El embudo del Paseo Marítimo

Un aspecto de las obras en el Paseo Marítimo de Palma

Un aspecto de las obras en el Paseo Marítimo de Palma / Miguel Vicens

La reforma del Paseo Marítimo y su conversión en bulevar, en un recorrido de 3,5 kilómetros con amplias aceras y zonas ajardinadas, diseñado a la medida del peatón y no del automóvil, se asienta sobre la consecución de un milagro: Que la ciudad de 423.000 habitantes actual, puede reducir el tráfico en esa vía al nivel de 1970, cuando Palma solo contaba con 230.000 habitantes y el Paseo Marítimo tenía aún dos carriles por sentido, los mismos que tendrá cuando a finales de año termine la reforma que ha diseñado el arquitecto ibicenco Elías Torres, tras una inversión de 43 millones de euros.

Es un aspecto que la remodelación no resuelve, pero que afectará al resto de la ciudad si en el plazo de nueve meses la mitad de los residentes no deciden vender o aparcar el coche definitivamente y empezar a desplazarse por Palma a pie, en bicicleta, patinete o transporte público, lo que puede resultar deseable, pero no parece posible en un plazo tan breve. 

Y no parece factible por el crecimiento exponencial del puerto en los últimos cincuenta años, sobre todo de la náutica de recreo y de los cruceros, por el aumento de los residentes en el Paseo Marítimo y sobre todo los barrios limítrofes de Son Armadams, el Terreno, la Bonanova y Génova. Y porque la vía soporta, además, gran parte del tráfico de la autopista de Andratx. Y con el Paseo Marítimo reducido a dos carriles por sentido, como se está comprobando durante el transcurso de las obras, el colapso inevitable se traslada en horas punta a Joan Miró y de ahí a las Avenidas, así como a la Vía de Cintura y sus salidas más próximas, especialmente la de Génova. Por todo ello, el Paseo Marítimo ganará a final de año la renovación que tanto necesitaba, pero salvo milagro, también se convertirá en el gran embudo de la ciudad, al quebrar sin otras alternativas la circunvalación general del tráfico.

Suscríbete para seguir leyendo