Vicepresidenta electa de Argentina

Limón & vinagre | Victoria Villarruel: La zozobra de tantas luchas

Victoria Villarruel celebra la victoria electoral el pasado domingo.

Victoria Villarruel celebra la victoria electoral el pasado domingo. / Reuters

Emma Riverola

Emma Riverola

Javier Milei ha arrasado en las elecciones argentinas. Victoria Villarruel le acompañará en su cruzada ultraderechista. Con ella, son muchas las conquistas que zozobran, muchos los gritos que quedan atragantados. Años de luchas feministas y logros democráticos. Ahora, llega el desconcierto. Un ultraliberal histriónico y caótico se pone al timón, un hombre que ha escenificado mejor que nadie la excentricidad hiperbólica, un desatino lleno de rabia que ha conectado con todos los que ansían patear el sistema, el presente y una vida que no les trata bien. Si él es el extravío, ella es la mujer que tiene claro el rumbo a seguir. Exactamente, un viraje de 180 grados: directos al pasado. 

Villarruel (Buenos Aires, 1975) es graduada en Derecho y técnica en Seguridad Urbana y Portuaria. Diputada nacional desde 2019. Es una mujer elegante, de verbo afilado e ideas firmes que no necesita recurrir a la estridencia para destacar. Sin despeinar su impecable melena, sostiene que no hubo 30.000 desaparecidos durante la cruenta dictadura argentina y que «los terroristas que hicieron atentados en los 70 tomaron el poder, reescribieron la historia y se garantizaron la impunidad». Su discurso habla de reivindicar a las víctimas del terrorismo, pero entre líneas se lee la voluntad de reescribir la historia y blanquear la dictadura. La flamante vicepresidenta tuvo un buen maestro. 

La historia, caprichosa, quiso que a principios de los 60, el contraalmirante porteño Laurio Hedelvio Destéfani fuera destinado a España a investigar en el Archivo Real. Durante su estancia, conoció a Manuel Aznar Acedo, periodista. Las dos familias se cartearon durante décadas. Años más tarde, la nieta de aquel militar se encontró en Navacerrada con el hijo de aquel periodista. José María Aznar abrió las puertas de la Asociación de las Víctimas del Terrorismo (AVT) a la joven política. Y ella se convirtió en experta en manipulación política de las víctimas. 

Ahora, los vínculos de Villarruel con España se estrechan con Vox. Ella es una de las firmantes de la Carta de Madrid, el documento fundacional del Foro Madrid, que aglutina a políticos ultraconservadores y de extrema derecha de España y Latinoamérica. La alianza fue impulsada por la Fundación Disenso (think tank de Vox, en el punto de mira por los masivos trasvases de dinero que el partido ha volcado en ella). 

Villarruel es nieta, hija y sobrina de militares, y esa herencia podía haber marcado su destino de un modo diametralmente distinto. Ella podría ser una de las mujeres que fundaron el colectivo Historias Desobedientes: hijas de torturadores de la dictadura que han roto el silencio y tratan de colaborar en la reparación de las víctimas. Se las ve en manifestaciones en defensa de los derechos humanos y han ido sumando familiares de acusados por crímenes de lesa humanidad. Uno de sus objetivos es cambiar la ley que les impide declarar contra sus progenitores.

Villarruel también podría ser una de las mujeres que, en 2015, convocaron una manifestación para expresar su indignación por el asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años golpeada por su novio hasta morir. Las convocantes aspiraban a congregar 20.000 personas en la Plaza de Mayo, asistieron 200.000. Fue el nacimiento del «Ni una menos», el grito contra el feminicidio que pronto se extendió más allá de las fronteras argentinas. 

La vicepresidenta de Milei también podría ser una de los millones de mujeres que se movilizaron por el derecho al aborto. Una auténtica marea que también internacionalizó su símbolo: un pañuelo verde, heredero feminista del histórico pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo.

Villarruel se opone al aborto, a la diversidad sexual y a las políticas de igualdad. Asiste a misas preconciliares de una facción ultraconservadora que rechaza la libertad religiosa, con oraciones solo en latín y sacerdotes de espaldas a los feligreses. En el nuevo gobierno, asumirá Defensa, Seguridad e Inteligencia. Es decir, tendrá bajo su mando las Fuerzas Armadas y la seguridad pública. Áreas que cobran especial relevancia ante el posible descontento que se extienda por el país. 

La victoria de Villarruel es una derrota para tantas luchas feministas y por los derechos humanos que han tenido su nacimiento en Argentina. El «Ni una menos» y el pañuelo verde sobrepasó sus fronteras, el eco de la regresión también se extenderá.

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