Más de un asesinato machista por semana

Aquelarre contra los jueces machistas

Aquelarre contra los jueces machistas / Manu Mielniezuk

Editorial

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¿Qué pasaría en la sociedad si se matara a un político cada semana, a un empresario, a un sindicalista, a un futbolista, a un cantante? En el desgarrador recuento de este 25N, sumamos 52 mujeres asesinadas en España por la violencia machista en lo que va de año, más de una por semana. Son ya 1.237 feminicidios desde que empezó el recuento en 2003, una cifra que en solo veinte años sobrepasa con creces el criminal historial de ETA, con 853 asesinatos desde su creación en 1968 hasta su desaparición en 2011. En este contexto, Baleares destaca por ser el territorio con una mayor tasa de violencia de género. Según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial, las islas registran 110 casos por cada diez mil mujeres, frente a una media estatal de 73, y Palma encabeza el ranking de ciudades con 118,5 casos, según un reciente estudio del propio ayuntamiento.

Esos son solo los casos visibles, hay muchas más que padecen pero que por diversas razones no alzan su voz. Poco ayuda a salir de esas situaciones de vulnerabilidad el discurso involucionista de Vox, que niega la singularidad de este fenómeno y persiste en tratarlo como una violencia más. En su absoluta falta de empatía, ha llegado incluso a pedir que se investiguen servicios de atención a las mujeres víctimas de violencia de género por apreciar una «vulneración de derechos de los hombres». Ni la crudeza de las cifras ha conseguido unir a todas las fuerzas políticas en la lectura de un manifiesto de condena en el Parlament balear, tampoco en el acto conmemorativo celebrado en Raixa. Como viene siendo habitual, la ultraderecha se ha desmarcado. En su deriva, arrastra al PP a posiciones de cierta equidistancia, diluyendo en el marco de políticas de familia las acciones de fomento de la igualdad o promoviendo el pin parental, que puede privar a un joven de la educación sexual en un momento en que se ha disparado la violencia machista entre los adolescentes. No basta actuar ante los daños, hay que prevenirlos. En este duro combate a comportamientos delictivos y a pensamientos retrógrados anclados en credos atávicos cada gesto cuenta. No se entiende que el Govern balear hubiera fichado como alto cargo a un agresor sexual para el que la fiscalía pide tres años de condena, aunque ha sabido reparar su error con un cese fulminante tras ser divulgado por este diario. Tampoco se entiende que el feminismo, motor de cambio para la transformación de España en un país avanzado, sea incapaz de orillar sus diferencias y vuelva a manifestarse por separado en un día que no admite matices. Superar las violencias machistas en todos sus ámbitos apela al conjunto de la sociedad y muy especialmente a los entornos más próximos, que no pueden desentenderse y mirar a otro lado por más que desde algunos púlpitos oigan que son asuntos privados. Este 25 N también hay que celebrar que del maltrato se sale como han relatado a este diario Deborah, Silvia, Chus, Marga, Eva y Elisa.