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Opinión | AL AZAR

Milei, la larga marcha atrás

Estábamos tan ocupados aterrorizando y aterrorizándonos con Milei, que se nos escapó la discordancia entre su pacífico discurso de aceptación de la presidencia y su ferocidad en campaña. En apenas un cuarto de hora, desgranó un rosario de vaguedades del estilo de «es más lo que nos une que lo que nos separa», con la muchedumbre tan aburrida como cuando la dirige Feijóo, pero con la diferencia de que el argentino les convidó y conminó a creer que la guerra iba en serio. Al presidente del PP le encantaría emprenderla con una motosierra, y no solo en Génova, es la única arma que no ha aparecido todavía en la concentración diaria de homenaje a Puigdemont en Ferraz.

Tras entonar el «parece que sí» de demolición de Massa, el cauto Milei ha emprendido la larga marcha atrás, desde el domingo se muestra más Biden que Trump. ¿Se ha montado esta zapatiesta para prometer que «seremos como la Irlanda de un tiempo atrás»? Se diría que el presidente acababa de recibir la llamada protocolaria del Fondo Monetario Internacional a los gobernantes a estrenar. Cuando el líder entona el Viva la gente de «trabajar con todos los países por un mundo mejor», sabes que te encuentras ante otro político desorientado, que se pregunta por el camino más corto hacia la coartada socialdemócrata.

Por primera vez en un año, Milei pronunció un discurso del que había desaparecido la palabra «robar». Las lanzas se volvieron cañas, y las condenas nominales se diluyen en un «todo dentro de la ley, nada fuera de la ley» que sirve de receta hasta para comprar un lavavajillas. El presidente desdentado ya solo alcanza la cumbre de la emotividad hablando de su perro fallecido y clonado. Idólatra ahora del ayer «repugnante» Macri, sigue enarbolando la explosiva «libertad», pero como una pistola que había descargado antes de emprender su discurso. Recibió el bautizo de la realidad con el retroceso de la primera vuelta, allí descubrió el vértigo. Se multiplica el número de seres autosuficientes al frente del planeta, salvo que también comparten el estupor de sus masas. Putin, Netanyahu, Milei, muertos de miedo. Y el mundo con ellos.

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