Artículos de broma

«Ver o no ver» no es el dilema

Javier Cuervo

Javier Cuervo

«Ver o no ver» no tiene dilema en personas que no están ciegas. Se arregla con la decisión consciente de mirar o no mirar. No miras, no ves. Viene esta obviedad al caso de la triste historia del chico que no pudo coger el tren de vuelta a casa y murió electrocutado por la catenaria en lo alto de un vagón. Un equipo de TVE encontró su cadáver cuando estaba en directo y unas horas y una catarata de quejas en las redes sociales después, pidió disculpas por emitirlo.

Lo que se vio fueron los pies del chico muerto, una sinécdoque visual, una parte (los playeros calzados) por el todo (el cadáver del infortunado). Nadie podía alegar la búsqueda morbosa porque ni siquiera era una búsqueda; fue un hallazgo. Hacía varios días que la policía rastreaba, sin éxito, la zona. Si se generaliza, acabaremos pidiendo disculpas por dar noticias que a una parte de la audiencia no le gustan.

En la historia de este desafortunado muchacho aflora un debate que se quiere llevar también a las imágenes de los bombardeos en la franja de Gaza, que recibe el injusto castigo israelí por el crudelísimo ataque de Hamas. Aunque hay sensibilidades diferentes -incluso cambiantes a lo largo de la vida o a lo ancho del asunto que se trate- no es difícil distinguir lo informativo de lo morboso. Hay personas que no necesitan ver cadáveres de niños para creer y empatizar con lo que sucede, pero hay otros que si no ven no creen. Hay miradas y miradas. El zoom a la herida es la mirada que precisan el cirujano o el anatomopatólogo, pero no un espectador sentado a 3.000 kilómetros de los hechos.

Atender las quejas solo por el ruido no es lo mejor. El cliente que se queja no siempre tiene la razón, aunque es más ruidoso que el conforme que otorga callando. Atenderlo porque sí tiene un riesgo de aceptar como dilema ese «ver o no ver» que se salva con no mirar y que va más allá del «no quiero verlo», que forma parte de la libertad individual, y llega al «no quiero que se vea», que afecta a la colectiva. Si no es sensible a lo colectivo piénselo como «yo no quiero que lo veas tú».

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