Un mar color de garnatxa

Àlex Volney

Àlex Volney

Casi tres mil años de historia nos van a llevar a la tradición más antigua de toda la península. 2.500 años de cultura vinícola por donde entraron los griegos y luego los romanos llevando la viña hasta todos los rincones de la Iberia emergida. En Empúries pueden constatar la convivencia de una ciudad romana y otra griega. Se recomienda la visita en una tarde de invierno azotada por la tramuntana o en un soleado día anticiclónico donde reinan las aves en los prados contiguos y en su arboleda se asoman hermosas y traviesas ardillas en busca de la generosidad del visitante. Parece ser que la pandemia dio paso a una moderada recuperación de la fauna. Cualquier excusa justifica la visita. Reina, en ese lugar tan nuestro, una gran energía en sus contrastes.

En Sant Martí d’ Empúries se llegaron a identificar semillas de uva que databan del siglo VII a.c. Parece ser, según los expertos en el tema, que a las vides silvestres «autóctonas» pronto se añadirían injertos que los focenses de Massília (Marsella) habrían incorporado. Incluso se habla del modo de elaboración como influencia preponderante del Golf de LLeó que se iría extendiendo por las tierras adyacentes a Emporion. Se cuenta como el primer referente de comercio de esos caldos un escrito sobre láminas de plomo del siglo V a.c. Los restos de ánforas encontrados en el fondo marino de la bahía de Roses junto a otras confirmaciones en el poblado íbero de Ullastret lo corroboran como el auténtico inicio de este floreciente comercio. Ese big-bang del Mediterráneo occidental y de la península entera se inicia en el vértice que da origen y nombre a l’Empordà. Cuando los romanos despliegan su expansión por toda la costa occidental de nuestro mar es cuando los vinos itálicos inician su tránsito marítimo y generalización. Justo en ese punto de romanización es cuando los historiadores sitúan el primer auge de la viña ampurdanesa. Obviamente llevado a cabo por las oligarquías a medida que sus propietarios iban extendiendo las correspondientes edificaciones.

Con la llegada de los llamados bárbaros y después de la invasión musulmana se frenaría esa tendencia que no llegaría a recuperar aliento hasta consolidar el dominio carolingio. Con las fronteras pacificadas el Ampurdán pasa a vertebrar ambos lados del Pirineu recuperando las viñas y tantas variedades compartidas inicialmente de una misma raíz. Desde el siglo IX se iniciaría la recuperación y su consolidación llegaría en el siglo X y XI. El tapiz que corresponde al mes de noviembre en la catedral de Girona así lo acredita, pero ya nos adentramos por caminos largos y ajenos…

Estos días de buñuelos y de espesa floración del algarrobo predominando en el ambiente, castañuelas de petirrojo recién llegado de fondo, son el momento ideal para volver a la garnatxa de toda la vida. Empordà con sus antiguas tinas de madera de castaño o en cualquiera de sus denominaciones que de Perpinyà a les Balears o al País Valencià maridan perfectamente con el preciado dulce tradicional de nuestra repostería. En la localidad de Bunyola muy probablemente sus gentes elaboran los más exquisitos bunyols que se puedan degustar, tamaño tirando a pequeño y con la intensidad del gusto en su corazón de patata que aquí combinará con su primo hermano el Manto Negro. (Realmente estos buñuelos son resultado de la coquetería, auténtico e irónico fetiche, que sus gentes han sabido configurar y perfeccionar hasta el límite habiéndose picado de verlos tan repartidos en la palangana vertical de su escudo, cuando muy probablemente la etimología latina evoca a una ancestral viña pequeña en la que suele ser la teoría más apoyada. Para que luego digan del surrealismo, recuerden Manacor y su escudo con corazón en mano, en Mallorca no nos privamos de nada).

Esta variedad en cuestión recorre el país de cabo a cabo simplemente cambiando de nombre y recordando los inicios de toda esta milenaria cultura, como con tantas otras cosas, nos hace evocar unos compartidos comienzos con la llegada de las primeras naves romanas y toda esa forma de vida que ha ido definiendo una parte de este mar, estas tierras y sus gentes. Un principio en común, probablemente un final también. Salute.

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