España tiene un nivel de salarios bajo comparado con Europa, algo indiscutible e indiscutido, y concretamente el salario mínimo interprofesional (SMI) de media es inferior a otros países europeos. Se han realizado incrementos, pero aún están por debajo de lo deseable, y más con la inflación existente que especialmente nos ataca en la alimentación, que es un componente imprescindible para todos, pero incide más en los que tienen rentas bajas, porque es un consumo que no se puede reducir.

La problemática del SMI es que si la norma óptima a conseguir para la OCDE, es que el SMI sea el 60% del salario medio del país, al analizar el caso de España nos encontramos con una contradicción grave: que el punto de vista de los trabajadores y de los empresarios no coincide y los dos tienen razón, aunque parezca imposible.

Me explico, desde la parte del trabajador lo que le interesa es incrementar su poder adquisitivo, con un aumento del salario neto que va a percibir, y no tiene ni debe tener en cuenta, la parte que se lleva el Estado. Desde este punto de vista, no se alcanza el 60%

Desde la parte empresarial, lo que le interesa es no incrementar costes salariales para continuar siendo competitivos, independientemente, de qué parte vaya al trabajador y qué parte vaya al Estado. Desde este punto de vista, sí se alcanza el 60%.

Si nos fijamos en las cuatro primeras economías de la eurozona

Si nos fijamos en las cuatro primeras economías de la eurozona

En España, actualmente el SMI representa la mitad del salario medio de los trabajadores españoles y es -en proporción- de los más altos de Europa y similar al de Grecia, pero en cifras absolutas es el más bajo de las grandes economías.

La otra problemática radica en que los porcentajes mayores de aplicación del SMI se dan en Pimes, que tienen unos salarios por debajo de las grandes empresas, por lo que si se tuviera en cuenta el salario medio en las Pimes ya se habría alcanzado el 60% en las empresas de menos de 50 trabajadores, respecto al salario medio en las mismas.

Otro tema a tener en cuenta es que se nota una tendencia, con las subidas del SMI en los últimos años, a disminuir las horas de trabajo: más contrato a jornada parcial y no completa. Posiblemente para no asumir tanto coste, se intenta reducir en base a menos horas.

Más puntos a tener presentes es que una gran parte del SMI, se paga en el sector primario, y con los incrementos brutales de precios en la alimentación, no se puede pedir a los agricultores y pescadores que asuman incrementos importantes de costes laborales porque no tienen margen, por lo que con los incrementos fomentaríamos la inflación alimentaria. Otro sector es el de empleadas de hogar, o de atención a la dependencia, no conviene llevarlos a límites de incrementar costes ya que las demandas de servicios sociales (residencias, centros de día,…) se dispararían, con costes mayores para las administraciones.

La solución para el salario mínimo interprofesional puede estar en crear un régimen de cuotas a la seguridad social especial para este tipo de trabajadores. Ya que todos estamos de acuerdo en la progresividad fiscal, se trata de dar un tratamiento especial al régimen de seguridad social (SS) para los SMI, con unas cotizaciones más bajas. Puede parecer una solución imposible pero ya existen diferentes regímenes de SS.

Vamos al ejemplo más actual, los empresarios ofrecen una subida a 1.040 euros por paga, si se estipula a 1.082 euros , conllevaría unos costes laborales (cotizaciones a la SS + incremento de salario) de 55 euros más. La propuesta es sencilla, consiste en que esta parte del incremento la asuma el Gobierno de España vía cotizaciones.

Si lo asume el Gobierno, un gobierno que en 2022 ha recaudado 35.000 millones más que el año anterior, en gran parte por el incremento del IVA debido a la inflación, éste tiene márgenes para poder asumir un apoyo a estos trabajadores, y este año 2023 con menor porcentaje continuará este incremento de recaudación. ¿Por qué no dedicar un esfuerzo de 55 euros mensuales a los que cobran el salario mínimo interprofesional? Este esfuerzo se realiza disminuyendo las cuotas a la SS en un 5%, es decir, reducir un porcentaje de la cuota para favorecer a todos los que menos cobran, pero trabajan.

La idea no es mía, sino que la aplican ya con éxito en Francia desde 1995 con la presidencia de Chirac, y luego con sucesivas rebajas de cotizaciones a la SS en el salario mínimo que la sitúan, según la OCDE, muy lejos de las de España.

Las ventajas de esta medida están en el ámbito social y económico. En el primero por facilitar vía salarios unos mayores ingresos a los trabajadores, y no acudir a subvenciones como la de los 200 euros a las que se pueden acoger con estos salarios, pues es más digno ganarlo con trabajo que con ayudas. A la vez, estimulan la búsqueda de trabajo al ser un salario más alto, menos posibilidades de reducción de empleos, no fomenta la inflación, permite mantener la competitividad de las empresas, se incrementa el consumo por lo que la administración vía IVA y otros impuestos va a recuperar una parte del menor ingreso, y se elimina la tendencia de intentar reducir horas a los trabajadores por parte de las empresas

Pocas esperanzas tengo, en que los actuales gobiernos de izquierda, puedan entender que es más digno fomentar mayores salarios a los que menos cobran, que dar subvenciones directas con la correspondiente burocracia que citaba en mi anterior artículo. Pero es, en mi opinión, necesaria una política activa de creación de empleo, y este es uno más, de los pasos a dar.