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Antoni Ballester

Antoni Ballester

Maestro de Primaria, profesor de Secundaria y profesor de doctorado de la UIB

Cómo solucionar los robos

En nuestra sociedad existe la propiedad privada, ¿y dentro de la familia? Pues también. Todas las cosas son de una persona porque las ha comprado con su dinero o porque alguien se las ha regalado. Para utilizar una cosa que es de otra persona de la familia —sea niño, joven o adulto— hay que pedirle permiso para asegurarse de que la pueden —y quieren— prestar. Aunque tus hijos sean pequeños, no les puedes quitar una cosa a un hermano o hermana para dársela a otro. Y mucho menos una cosa que le han regalado. Tampoco debes quitarle a tu hijo algo y dárselo a otro niño de otra familia sin que él lo sepa. La mejor manera de evitar que nuestros hijos hurten o roben es respetando su propiedad privada.

Aunque los padres son los responsables de administrar normalmente los bienes de un menor, como por ejemplo el dinero que tiene en su cuenta bancaria, es recomendable pedirle permiso y siempre hay que administrar sus bienes de manera adecuada.

Cuando prometamos dar dinero a un niño, a una niña, a un joven o a un adulto se lo tendremos que dar cuanto antes y no se lo podremos quitar después. Tenemos que seguir la máxima de que «lo que se da no se quita». Si no lo hacemos así, además de incurrir en una falta de educación, estaremos dando un mal ejemplo a nuestros hijos y, probablemente, ellos harán lo mismo cuando sean adultos.

Sustraer o robar en una tienda o supermercado.

Sustraer o robar, por ejemplo, en una tienda o supermercado una manzana, o sustraer material de nuestro lugar de trabajo —tanto si son folios o fotocopias personales, como si son bolígrafos usados— es una mala costumbre. Si lo hacemos alguna vez, lo haremos también, ocasionalmente, con nuestros hijos delante. Con esto podemos provocar, en primer lugar, que vean los hurtos como algo cotidiano y frecuente y que, por ejemplo, en la escuela quiten el material escolar y otros objetos a los compañeros; en segundo lugar, podríamos provocar que en el futuro robaran cosas de más valor o más grandes, ya que desde muy pequeños habrían visto la sustracción, el hurto o el robo como cosas habituales.

Bajo ningún concepto permitas que tu hijo o tu hija traiga a casa cosas que sabes que no son suyas. En tal caso, lo acertado será acompañarlo, preguntar por la persona responsable, y decirle a tu hijo que devuelva el objeto a su propietario. Además, debe pedir disculpas y si ha producido un perjuicio económico, lo debe pagar con su dinero.

No dejes que tu hijo coja una chuchería sin pagar.

Dejar que nuestros hijos cojan, por ejemplo, una chuchería o un caramelo de un comercio y no lo paguen es una negligencia. Por supuesto, tampoco lo tenemos que hacer nosotros. Si sobre el mostrador de un establecimiento hay caramelos y se ve de manera muy clara que están ahí para que los cojan los clientes, tenemos que preguntar por favor si es posible coger uno. Todos sabemos por qué.

Conviene que les expliquemos a nuestros hijos que:

1- Coger algo de otra persona sin su permiso es inadmisible. Si «sin querer» se «ha tomado prestado» algo y uno se da cuenta después, eso se debe devolver a su dueño, se le han de pedir disculpas y se le han de dar las gracias.

2- Si «aparece» en su bolsa de deporte la camiseta de deporte de otro niño, esta se debe devolver, aunque él ese día haya vuelto a casa sin su camiseta. Cada uno debe tener la suya. Si se considera necesario, habrá que explicar el problema al club deportivo y encontrar, en colaboración con este, una solución argumentada, dialogada y explicada por la persona responsable del equipo al grupo de niños, o jóvenes. Pero tu hijo debe entender que no se puede quedar con una prenda que no sea suya.

3- Conviene pagar las cuentas y los impuestos. Si en una tienda te han fiado un producto y has dejado a deber todo o una parte, tendrás que pagar la deuda el mismo día o tan pronto como sea posible. En cuanto a los impuestos, en muchas ocasiones, el deficiente funcionamiento de una determinada administración se debe a las malas prácticas de los administrados. La educación fiscal es importante y tu hijo debe saber que pagar los impuestos es propio de un buen ciudadano, de un ciudadano solidario con los demás. Pagar los impuestos significa contribuir a la mejora de los servicios públicos de tu pueblo, ciudad o país.

Prevenir y solucionar antes.

Cuando una persona hace un desfalco o roba un banco, en la mayor parte de los casos, en su infancia, cuando iba a una tienda cogía una chuchería sin pagar y los adultos no decían nada, luego hurtó algo en el supermercado, después una bicicleta, luego un coche y cada vez cosas de más valor. Si cuando ocurrió lo de la chuchería o después, por ejemplo, con las rodilleras del fútbol o con el sacapuntas divertido del compañero de clase se hubiera corregido la situación y se le hubiera enseñado lo que es la propiedad privada y la propiedad pública, probablemente no habría ido a más. Cuando se llama a la policía puede ser demasiado tarde. Los niños no saben lo que los padres y los profesores saben, se lo tienen que enseñar, prevenir y solucionar antes y decirles que eso no es suyo, no lo toquen o usen sin permiso. Evidentemente, explicarles todo esto a nuestros hijos será inútil si nosotros no lo cumplimos también.

¡Vamos que nos vamos!

Muchas de las personas que están en los centros penitenciarios es por robos. Padres y madres, alcaldes y concejales, presidentes de la comunidad autónoma, ministros, jefes de estado y de gobierno, sean responsables, dejen de hacer lo que parece urgente para hacer lo que es importante: La educación. Maestros, profesores y docentes, enséñenles esto a sus estudiantes porque cada niño, niña o joven que lo aprenda le sacan ustedes de la delincuencia y les estaremos agradecidos hasta la eternidad. Vaciemos las prisiones. Se puede hacer. Imposible es nada.

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