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Alex Volney

Bendice a tu amo

Turó de s’Espital. Manacor. M. Puig

Bien miradas las cosas, en efecto, pueden dar una vuelta, o unas cuantas. Una de las cualidades más escasas es la de empatizar, pero con uno mismo o, como mínimo, con el planeta que nos cobija. La tierra sigue llena de idiotas que aseguran que los leones van a acabar comiendo hierba. Y en este rincón del Mediterráneo todo el mundo feliz por la primera chica que va encarnada en demonio. Claro que sí, servidor también. Las tradiciones se mueven, evolucionan de forma inteligente y con sentido común, pero las dinámicas naturales de la Tierra no se ven ya con los mismos ojos y son manipuladas al antojo y hasta el extremo por todo un movimiento de analfabetos e ignorantes con problemas emocionales.

El ejemplo de Ona dimoniona de N.Duran, un precioso cuento que invierte la tendencia paternalista de la Historia y se centra en el sentido común, nos sugiere que ahora tocaría hacer otro cuento también ilustrado para que algunas personas ya de bien pequeñas puedan entender algo tan sencillo, y llevarlo a la práctica, como que cuando tienes un gato lo debes de tener tú y en tu casa. Hay unas grabaciones fabulosas del ‘dentro/fuera’ muy didácticas, basta buscar : ‘Barrio Sésamo’.

En diversas ocasiones ya hemos comentado desde estas páginas el terrible desequilibrio que la comunidad felina lleva a cabo sobre los ecosistemas que ocupa. La culpa es obviamente de sus responsables humanos, para nada apuntamos al animalito que no es más que otra víctima de la humana estupidez. (Todavía recordamos en casa al gato que tuvimos cuando éramos críos y el disgusto cuando lo atropellaron, era de color colilla de Marlboro).

Nuestra estupidez y soberbia no tiene límites. Esta semana el mismo DM cubría la noticia de los trabajos que peligran por las nuevas medidas y no puedo olvidar cómo en una de las anteriores prohibiciones, de hace unos años, en un lugar muy concreto del África Tropical una considerable población dependía, en sus jóvenes, de la captura de una determinada especie de loro. Desde aquí, la prohibición pasó a ser tan drástica que los chavales que en su lugar de origen se dedicaban a esas capturas y, por cierto, a que nunca desapareciese esa misma población de aves (pues era su único sustento digno), vieron cerrada esa vía económica desde una normativa de aquí. (Uno de los más veteranos profesionales me facilitó esta información y prefiere el anonimato, la localidad africana también la voy a omitir). El impacto económico, en los parámetros locales que ustedes ya se pueden imaginar, en países exprimidos por la demagogia europea, fue tan grande y la rabia e impotencia tan real en las personas que tenían trabajo y cuidaban de no verlo desaparecer (ayudando a perpetuar las opciones de cría de esa ave) que esos jóvenes, como protesta, iniciaron una caza masiva y «definitiva» para otro distribuidor que en este caso los llevaría a la extinción de la criatura. Ese loro concreto pasaría a ser el contenido cárnico de piensos para perros en la misma UE. Un caso escandaloso y mantenido en el silencio. Un caso más derivado de la estupidez que ha llevado a la desaparición del animal.

Hoy que algunas aves se acaban de prohibir cuando realmente son nacidas ya en cautividad, bastaría impedir que no se capturen más en el país de origen. Y todo esto sucede mientras el gato sigue a sus anchas exterminándolo todo. Todo. Lo que se mueve a diestro y siniestro, eliminando fringílidos, insectívoros y lo que se tercie.

La plaga de ratas en Mallorca nunca ha sido como en la actualidad, a mayor número de gatos el doble o el triple de la sucia, y transmisora de enfermedades, roedora que invade Mallorca de punta a punta y es uno de los peligros más serios paralelamente al felino. Eso sí, si una marta, una jineta o un mustélido es percibido en zona habitada, rápido se ponen jaulas de protocolo y es capturado, cuando estos animales llevan siglos y están en su casa, son beneficiosos pues entran en las madrigueras de las ratas y la limpian gratis, de toda la vida. Por otro lado, las instituciones subvencionan miles de euros, en consistorios diferentes, para mantener la inútil población gatuna que representa la muerte de centenares de especies protegidas. Alucinante. Si hay mosquitos, se aguanten. Los gatos devoran, para jugar, despedazan y no se alimentan, para nada, quitan vidas a miles de pequeñas aves insectívoras que son lo más beneficioso que existe contra las plagas y por capricho.

Estos días se está hablando del ‘gusano pulmonar’ que ya ha llegado a través de la rata. Bravo. Millones de ratas se contabilizan en la isla y miles de gatos inútiles con cargo al erario público. Si usted tiene un gatito que Dios le conserve la salud pero lo debería mantener en su casa, es suyo. No hemos sido pocas las personas de diversos ámbitos que hemos celebrado que, al fin, el G.O.B. defienda el futuro de la población ornitológica y hable claro de una vez ante esta catástrofe. El G.O.B. finalmente ha señalado al gato, ya era hora.

Cuando éramos críos en los campos de secano y por este tiempo, con el frío, bajaban poblaciones enteras de pinzones, de pardillos o de jilgueros que ante las bajas temperaturas decidían pelar las diminutas vainas de ravenissa. El jolgorio, el espectáculo musical era increíble y el visual también. Hoy todo son manchas de plumas que cubren los campos con aves descuartizadas por gatos obesos que se tiran al juego de la tortura con el más débil. De supervivencia nada. De ratear, mucho menos. Un desequilibrio casi irreversible si no se aprueban medidas urgentes. Podemos ser modernetes en muchas cosas, adaptarnos a todo, pero no lo sabemos hacer con los cambios de mentalidades que vulneran el derecho a la vida de los que siempre han vivido con nosotros y mantienen o mantenían la tierra en su frágil y constante equilibrio.

Para terminar. En la foto una comadreja, nuestro mostel, simpático, útil y tan beneficioso en nuestros campos ayer y hoy. Hace unos días entregado como ofrenda por los gatos de turno. Otro trofeo inútil. Una coña más que habéis provocado algunas y algunos que encima os vestís de animalistos.

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