Suscríbete Diario de Mallorca

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El pasado 24 —Nochebuena— asistí al oficio litúrgico en una pequeña iglesia de Palma, cuidada, resplandeciente, en la que siguiendo una costumbre ancestral en Mallorca se interpretó el Cant de la Sibil.la. Este canto se vocaliza en la mayoría de los templos de Mallorca. En esta ocasión la paráfrasis estuvo a cargo de un joven con una voz pulida y con una entonación casi perfecta. Pregunté quién era el intérprete y me dijeron que era Mateu de Santa Eugenia. En un momento dado no sabía si estaba ante un querubín o un contratenor de ópera italiana —con las calidades de un niño y la formación de un adulto— que le permitía modular adecuadamente el canto. Mientras los asistentes a la misa, que mantenían un silencio elocuente, pensé en el origen de este canto religioso que se ha conservado en Mallorca y L’ Alguer sin interrupción desde el pasado grecorromano. Según el diccionario de la mitología griega y romana de Pierre Grimal, una Sibila era una sacerdotisa encargada de profetizar. Al parecer el primer escritor en mencionar las Sibilas, en la época helenística, fue Heráclito de Éfeso —Siglo V a de C—. En aquellos tiempos había hasta nueve sibilas, en el periodo romano se añadió otra y en la edad media el numero de sibilas fue ampliado hasta doce, tal vez para equipararlas al número de apóstoles. Los oráculos sibilinos tenían el encargo de introducir el reino de Dios para que todos los pueblos aceptaran su ley, al tiempo que proferían serias advertencias. La Iglesia católica se adaptó a esta tradición pagana, como tantas veces y en tantos temas, y vinculó el personaje central de la sibila a la figura del Mesías y al juicio final de la religión cristiana y más tarde permitió la introducción del canto en la celebración litúrgica, y siguiendo la misma costumbre pagana lo situó en el inicio del solsticio de invierno.

El canto actual parte de un poema de S. V Iudicii Signum de resonancias apocalípticas, un drama litúrgico. El Cant de la Sibil.la se hizo popular en territorios de Mallorca y Alguer. El Concilio de Trento —1545-1563— intentó suprimirla, sin embargo, en Mallorca, a pesar de ello, se siguió representando en la celebración del oficio de la Nochebuena y sin interrupción hasta hoy. En 2010 la UNESCO declaró este canto patrimonio de la humanidad. El compositor Joan Magrané considera que con independencia de imposiciones dogmáticas la Sibil.la liga perfectamente en la actualidad, con la espiritualidad, ritualística y magia tan arraigada en el Mediterráneo, es más, tal vez su mensaje nos revela que no es el mundo el que se va a hundir sino nuestra civilización. No desdeñemos a las sibilas pues son seres angelicales, semidivinos, que pretenden concienciarnos de que si no actuamos y si no procedemos responsablemente traeremos nosotros mismos el Apocalipsis.

El canto de la sibila latina tiene algunas frases durísimas, «desde el cielo bajara el Rey Sempiterno, naturalmente presente en carne, para juzgar el mundo» (E caelo rex adveniet per saecula futura). (Scilicet ut carnem praesens ut judicet orbem). «El sol desaparecerá y las esferas perderán su gozo» (Eripitur solis iubar et chorus interit astris). Romperá las puertas del tenebroso infierno (Inquirens taetri portas effringet Averni), El cielo se agitará y el fulgor de la luna morirá. (Solvetur caelum lunaris splendor abibit). El Cant de la Sibil.la deleita, advierte e incomoda.

Compartir el artículo

stats