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José Carlos Llop

Atracciones Cortázar

Carril VAO B.RAMON

Julio Cortázar escribió un libro de amor cotidiano y autopista titulado Los autonautas de la cosmopista. En realidad el libro lo escribieron a dos manos su mujer norteamericana, Carol Dunlop, y él, cuando ambos emprendieron un curioso viaje en furgoneta de París a Marsella y decidieron anotarlo todo. Digo curioso porque fue un trayecto de apeadero en apeadero que duró 33 días. Nada mal para recorrer ochocientos kilómetros. En esa lentitud de merendero fueron felices. Después Carol Dunlop murió y Cortázar, si no recuerdo mal, finalizó el libro y lo prologó con un adiós.

Esta no es la única relación literaria de Cortázar con la carretera, pues ya en su relato La autopista del Sur –incluido en el libro Todos los fuegos el fuego– narra la historia de un inmenso atasco y la vida que se crea en su interior. Un embotellamiento entre Fontainebleau y París es su escenario y dio pie a la película de Godard Week End. Hay más pero para lo que nos ocupa hoy, estas dos opciones cortazarianas nos servirán. Mallorca es generosa con el amor y la vida y está dispuesto a demostrarlo de nuevo. Y más ahora que el atasco generalizado del verano empieza a flaquear: hay que renovar la atracción estrella del parque temático.

En la autopista que va al aeropuerto con riesgo en los últimos años de perder el avión y la seguridad de llegar tarde a cualquier cena de verano, han decidido facilitar las cosas y dejar un carril sólo para autobuses y taxis y, han añadido, de paso, vehículos con más de un ocupante (creo que la pregunta de moda es dónde se puede comprar un maniquí o tres para sentarlos en el coche y parecer familia numerosa) con el objetivo de aligerar el tráfico y evitar los consabidos embotellamientos. No sé el éxito del plan pero el primer día provocó un atasco de aúpa.

En el Paseo Marítimo se han puesto manos a la obra para eliminar también un carril –al principio iban a ser dos– y alegrar un tramo con bonitos y divertidos embotellamientos. ¿Que lo hacen para mejorar la vida del ciudadano? Que se lo pregunten a los que viven allí por donde pasará el tráfico desviado. Pero no se engañen: es por nuestro bien. Ni son ideas de bombero, ni necesidad de intervenir en la vida del ciudadano: no hay que ser tan malpensado, ni tan reaccionario. Con esas dos intervenciones –más el tranvía, que es como la eterna zanahoria del burro– Palma va a quedar niquelada.

Habrá, pues, que tomarse los cosas como en Los autonautas de la cosmopista o La autopista del Sur. Dispondremos de ambas opciones cortazarianas gracias a las instituciones públicas y su buen hacer y pienso que deberían publicitarse tanto en el aeropuerto como en los hoteles y los folletos turísticos. Algo así como el Dragon-Khan pero sin fantasías que valgan: la vida misma. Se propondrán excursiones de ida y vuelta al aeropuerto por el VAO o al margen del VAO, según el riesgo que quiera correrse. Excursiones en caravana, por supuesto, con una baraja española para jugar a truc y una botella de ron ‘Amazona’ de regalo. Los maniquíes para burlar controles correrán por cuenta de los arriesgados expedicionarios. Ríanse de las colas en el Himalaya. Cuando regresen a Palma se amarán más, se conocerán más y su relación será irrompible. Todo sea por los amantes que empiezan o los matrimonios que acaban. La generosidad pública marcará récords nunca vistos.

En cuanto a las familias a primera hora –la de los desayunos a toda prisa, el olvido de los libros y la llegada al colegio– todo se va a convertir en una experiencia de lo más novedosa: contar los minutos o las horas para pasar el estrecho de las Termópilas, situado a partir de ahora en el Paseo Marítimo. O si optan por la Vía de cintura, se desarrollará el ingenio para sobrevivir a la abundancia de chatarra provocada por el tsunami del desvío. Piensen en cómo va a forjar el temple de los niños, la paciencia de padres y madres, el motor de los automóviles, los retrasos laborales. Una verdadera escuela de vida y gratis, qué más podemos pedir.

En fin, que si en Vigo tienen un alcalde enloquecido con los farolillos y las lucecitas, aquí hay lo que hay. Todo es por nuestro bien, no lo duden ni un segundo. Allí las luces led, aquí las reformas led: éxito asegurado.

PD: la peor noticia de la semana en Palma es que las Hermanitas de los Pobres nos dejan. Han estado ejemplarmente entre nosotros desde los tiempos en que las palabras solidaridad, empatía, oenegé y demás artificios civiles no existían. El carburante para su trabajo era la fe; la discreción, su manera de estar. Todos sabíamos que eran un refugio donde habitaba la esperanza para los tiempos más difíciles. Dudo mucho que a partir de ahora podamos mirar el edificio de General Riera/calle Jesús sin sentir un vacío tan inmenso como irreparable.

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