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Diario de Mallorca

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Alex Volney

«Entredos»

La conmutatividad no existe, o casi, en el mundo del libro. El orden de los factores, sí, altera el producto. Incluso cuando se trata de llenar una caja de libros, el orden en el que van ocupando el espacio es mucho más importante que el tiempo. Si el sector no se puede comparar con ningún otro, este hecho es proporcional a la cantidad de gente externa, a este mercado, que hoy se va asomando y sugiriendo, a veces desde el absoluto desconocimiento, cambios miraculosos. Algunos, obviamente, para mejorar. Otros por puro esnobismo o postureo el precio del cual es, finalmente, altísimo. Por decirlo más claro: en una librería dos más dos, casi nunca, son cuatro.

Las dos grandes empresas del sector del libro en Catalunya, las distribuidoras Les Punxes y Àgora, finalmente se han fusionado. Han tenido y tienen serias dificultades en su culminación como suele pasar en los casos de estas características y si el elemento central es el libro como inicio y final de todo y con la principal finalidad de hacerlo llegar a los lectores. Hace muchas semanas que no logran servir al ritmo habitual de lo que son dos grandes, y muy buenas, marcas. Nadie cuestiona la profesionalidad de estos distribuidores. Decenios de experiencia los avalan, pero ni novedades, ni títulos de fondo, ni reposiciones han ido llegando con la habitual normalidad y se debe al fenomenal big-bang que se estaba gestando quizás con un muy entusiasta y optimista planteamiento.

El reto es grande y nadie pone en duda que se superará el impase, pero ya se reconoce que no ha ido como se esperaba en lo que es el comienzo. Dos filosofías de trabajo que van a aunar esfuerzos y que explican que la propuesta empieza a germinar durante el confinamiento. Estas dos empresas son de las más importantes en contenido y con intereses en todo el estado. El nuevo nombre de esta suma es EntreDos Logístics. Aseguraban que el beneficiario era el lector y todo parecía que debía ir tan bien que automáticamente los centenares de editoriales que nutren sus almacenes confiaban que iban a ver una mejora de forma inmediata.

Todo se ha complicado pues no es nada fácil crear un gigante de esas dimensiones y que no salgan contratiempos. En pleno otoño, no pocas librerías se han visto desbordadas por los pedidos sin servir y las reposiciones sin llegar. En la Setmana del LLibre en Català de Barcelona (y la de Palma) se han visto afectados algunos servicios de novedad con presentación y firma incluidas.

La nueva ubicación en La Granada del Alt Penedès configurará un auténtico y nuevo emporion librero dando la salida a cientos de miles de servicios para casi unas tres mil librerías de todo el territorio. Cuando iniciaron la fusión de la criatura ya se desplegó ese discursillo de la digitalización, automatización y sobre todo de los milagros de consultores en los términos de una entidad «capdavantera en l’àmbit de l’enginyeria». Claro. Y lo conseguirán, no lo dudamos. Han semirrobotizado los almacenes y transformado digitalmente todos los procesos que iban de la imprenta, y posterior salida del ejemplar, a las manos del cliente. Lo conseguirán… ¿alguien se atreve a ponerlo en duda?

Parece que el proceso de aunar esfuerzos de cara al futuro se ha complicado. Lógico. Muchas librerías parece que se han visto perjudicadas en sus pedidos y así lo han expresado en las redes. Las novedades siempre se priorizan. Los editores y la política de publicaciones nuevas ya hace mucho tiempo que marcan el camino de una buena facturación. El libro de fondo en retroceso y la receta en la pantalla del móvil configuran el paradigma de que los pedidos ya pueden esperar. Recuerden que tanto el gobierno central como los autonómicos apuestan, con venda en los ojos, por la digitalización.

Con este nuevo taylorismo libresco parece que todo se va a resolver, claro que sí. Después del gran esfuerzo debe llegar la compensación. Aunque el futuro no es lo que era. Entre las dos empresas se facturaban por separado unos cien millones de euros. Hoy aspiran a aumentar estas cifras cuando acabe este interminable reajuste, pero cuando todo funcione, se vuelva a la normalidad y a la anhelada velocidad distributiva, pregunto: ¿Van a conservar el puesto de los profesionales que han hecho llegar hasta aquí a estas dos grandes marcas? ¿De verdad somos gente muy mala si cuestionamos todos los avances que se nos ponen al alcance aunque no garanticen su utilidad? Por ser más claro: ¿Qué pasará con el «tercero»?

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