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Pilar Ruiz Costa

Una ibicenca fuera de Ibiza

Pilar Ruiz Costa

Natalidad, qué bonito nombre tienes

Como si no fueran bastantes los cuarenta grados de máxima en Sevilla, vino a calentarnos la semana una carta al director publicada en la edición sevillana del diario ABC. Con el título La caída de la natalidad y a colación de los recientes datos provisionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que muestran que en los seis primeros meses de 2022 se registraron en España 159.705 nacimientos. Apenas 211 más que en el mismo período del año anterior cuando se alcanzó la cifra más baja desde que comenzara a contabilizarse en 1941. Breve pero contundente, la carta decía:

«Leo con pasmo en ABC que la natalidad se desploma: pero aún leo, con mayor pasmo, que ‘se ignoran las causas’. Yo no sé si soy el único que todavía no vive en la inopia pero lo cierto que sería un milagro que se produjera lo contrario en una sociedad en que las mujeres solo viven preocupadas en hacer deporte, tatuarse y cuidar perros. ¡Qué lejanos quedan aquellos tiempos en que las mujeres eran femeninas, dulces y vivían entregadas a la honorísima tarea de obedecer a su marido y cuidar de su casa y de los hijos! Pero no; un viento sectario y gélido, que Dios sabe de dónde procede, ha secado sus cabezas, tornándolas en seres extraños, únicamente preocupados en la adquisición de derechos y títulos».

Firma la misiva Fernando Alés Villota (Sevilla), seminarista y número 9 en las listas del partido Contigo Más (CNTG+) liderado por el cantante Pablo Gañán, candidato en las pasadas elecciones municipales de Sevilla bajo el eslogan Más humanismo, menos política; definiéndose como «El único partido que se preocupa por los problemas reales de la gente». A las pruebas me remito.

Y aunque las mujeres -y los hombres- razonables deberíamos tener ya hecho callo en la retina y en absoluto es un hecho novedoso que un falócrata venga a tocarnos los mismísimos (introduzca aquí lo que corresponda), me parece especialmente preocupante cuando la patochada nos llega de un firme aspirante a vestir sotana o concejalía y cuando, a pesar de las muchas alertas rojas, se publica sin pudor ni filtro en un periódico veterano. Para demostrar que el mundo es un lugar naturalmente bueno, al ruido de cacharros de un solo patán saltaron en masa centenares de personas indignadas por las que somos, por las que fuimos y por las que seremos, lo que provocó que Alberto García Reyes -que asumirá el próximo mes de septiembre el cargo de director del diario- escribiera una columna desmarcando al medio de la infame carta: «Lo que dice el lector es su exclusiva opinión y ABC no sólo no comparte ni una sola sílaba de su reflexión, sino que la combate con hechos. Para este periódico la igualdad es un pilar». Y ya añadiendo más adelante: «Yo he leído a algunos de los que estos días se están quejando de la susodicha carta defender a las asociaciones de presos de ETA, por poner un ejemplo cualquiera» que qué quieren que les diga, a mí más que «cualquiera», me parece un ejemplo rebuscadísimo.

Pero retomo lo de la natalidad, qué bonito nombre tienes, solo por si acaso mi humilde aportación como madre de familia tuviera un puntito más de credibilidad que un señor que se presume además de misógino por sus letras, soltero y célibe por su currículo. Repaso mi vida y no, de verdad que no creo que haya parido tres hijos, ¡tres, oigan!, solo por la pasta que me ahorré al no tatuarme unas letras chinas en el muslo. Tampoco atribuyo el pagarles una carrera al no derrochar mi dinero en Whiskas. Así, de pronto, se me ocurre otra teoría, a lo loco y hago una rápida búsqueda en Idealista en mi tierra: «Ibiza, piso de dos dormitorios en alquiler anual» -un concepto este de ‘alquiler anual’ más ibicenco que los beach clubs, dónde vamos a parar- y hay que ir hasta Cala de Bou para encontrar el más económico: 1.100 euros y dos meses de fianza.

¡A ver si va a ir más por ahí, que por las clases de spinning lo de la caída de la natalidad! A ver si va a tener que ver que las mujeres sean madres de media a los 32,6 años con que, según datos de Eurostat de 2021, los españoles se emancipan de media a los 29,8 años de edad. Con que según el informe European Residential on the rise de Colliers la edad media de quienes adquieren su primera vivienda sea 41 años. A ver si este número -ciertamente flaco- de 1,19 hijos por mujer, más que por rebelarse a la «honorísima tarea de obedecer a su marido», sea por el difícil acceso a una casa, por la precariedad económica, la difícil conciliación laboral, el reparto desigual de tareas que aún coletea, ¡vaya que coletea!, y que discursos como el de este señor sacan a la superficie. Conozco mujeres que no tienen entre sus planes tener hijos y su decisión merece todo nuestro respeto. Pero aún son más la que conozco que posponen la maternidad -que no renuncian-, esperando que quizá, ojalá algún día… puedan serlo.

Es solo otro «ejemplo cualquiera» de que hay que distinguir y mucho la falta de deseo… con la de medios.

@otropostdata

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