Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Matías Vallés

AL AZAR

Matías Vallés

Habrá que pasar frío por Alemania

La crisis de la energía se entiende mejor al simplificarla preguntándose si estamos dispuestos a pasar frío por Alemania. Al igual que en la película El día de mañana, donde una glaciación invierte el flujo migratorio de Estados Unidos hacia México, los países manirrotos del sur tendrán que correr en auxilio de Berlín si el supervillano Putin cierra literalmente el grifo del gas. Durante la crisis del euro, el ministro germano Wolfgang Schäuble se desgañitaba en que los costes no debían ser socializados, por lo que impuso severas disciplinas a los despilfarradores meridionales. En el cambiante panorama actual, las restricciones pueden afectar al gigante centroeuropeo, el país que más gas natural consume en el continente.

Pasar frío no estaba entre los inconvenientes de la democracia que Churchill contemplaba, al degradarla como el menos malo de los regímenes, pero el confinamiento pandémico aportaba pistas sobre nuevas y estridentes limitaciones a la vida cotidiana. Al igual que sucedió en la crisis financiera, Alemania no puede presumir de inocencia. Destacados gobernantes germanos se arrimaron peligrosamente al Kremlin, no solo el excanciller Schröder sino también el actual presidente Steinmeier. Desarrollaron una política que bloqueó por activa o por pasiva una alternativa al gas ruso desde el sur de Europa. El castigo en ciernes suena a desquite, de quienes ahora son intimados a pasar frío en honor de Alemania.

El programa coincide con el confinamiento, abreviar las duchas y bajar la calefacción, con una fornida policía de balcones vigilando a los higienistas y frioleros. Como de costumbre, el poderoso gozará de una excusa liberadora. Alemania es el motor también literal de Europa, y el combustible no sirve de demasiado sin los electrodomésticos y vehículos de su poderosa industria, por no hablar de los sueldos que necesitan sus turistas mediterráneos para quemarlos en la playa. La globalización es para siempre, y Berlín alegará que no regateó esfuerzos para que la Europa más desfavorecida sobreviviera a la covid. Hará frío este invierno, y casi consuela saberlo con las actuales calores, pero tal vez duele menos cuando es una sensación térmica solidaria.

Compartir el artículo

stats