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Diario de Mallorca

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Jose Jaume

Desde el siglo xx

José Jaume

Casi un elogio de Carmen Riu, una alien en el mundo hotelero

Ante las barrabasadas que casi a diario se emiten desde sectores empresariales vinculados al turismo y a la política, atender a lo que dice Carmen Riu reconforta

Cueva des Pas de Vallgornera. DM

Digresión que no es tal dado que el entrelazamiento cuántico se da igualmente en lo que nos ocupa, no solo en el de las partículas subatómicas. Fascinante mundo. Diario de Mallorca publicaba ayer en portada una foto de la cueva de La Vallgornera, en Llucmajor, para informar que Medio Ambiente alerta del «riesgo de colapso» al que se enfrenta la cueva por nuevas construcciones: dos viviendas unifamiliares con piscina sobre las galerías de la cueva. Vallgornera es referencia mundial en el mundo de la espeleología. Gran absurdo. Prosigamos, la alcaldesa de Campos, Francisca Porquer, del PP, naturalmente, tiene dicho que ella jamás hubiera declarado a es Trenc parque natural. Mejor urbanizar. No consta que su partido haya evacuado el correspondiente ucase. Taxativa desautorización. Cómo hacerlo si la presidenta del PP, la diputada en el Congreso Marga Prohens, oriunda de Campos, es declarada partidaria del crecimiento sin bridas y sin estribos: más hoteles, más viviendas de alquiler turístico y lo que sea menester para que Mallorca acabe hundiéndose en el recalentado Mediterráneo. Menos impuestos. A crecer. La solución al alcance de los indígenas si el PP gana las elecciones autonómicas de mayo de 2023.

Llega el entrelazamiento: Carmen Riu, apellido de referencia en la empresa turística, dueña de uno de los grupos hoteleros más potentes de Europa, con negocio en los USA, donde opera con notable éxito, declara que hay que saber contenerse, que Mallorca no puede verse en la tesitura de reventar por los cuatro costados. Todo tiene sus límites, no podemos expandirnos hacia el infinito, cualidad que solo está reservada al Universo en el que habitamos, según creen los físicos sin estar del todo seguros.

Carmen Riu es empresaria peculiar. Una alien. Sostiene posiciones discordantes con las que defienden sus pares. No entró, que se sepa, en el convoluto hotelero que pretendió hacer otra vez alcalde de Palma a Mateo Isern. Se conocen perfectamente quiénes idearon una operación fracasada de antemano, entre otras circunstancias porque los hoteleros jugaron a ser el banquero Juan March, para lo que se requería ante todo y por encima de todo ser Juan March, aquel genio de la primera mitad del siglo XX que financió el golpe de Estado de julio de 1936 contra la legalidad constitucional republicana. El lunes se cumplieron 86 años. Los hoteleros metidos a muñidores no son ni desvaída sombra de lo que fue Juan March, que también engañó a los alemanes obteniendo pingües beneficios, además de sobornar a los generales que habían ganado la Guerra Civil a cuenta de Gran Bretaña para impedir la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial, tal como deseaba el general Franco.

Dejando otra vez la digresión entrelazada, centrémonos en Carmen Riu, de la que hay que decir que es empresaria plenamente incorporada al siglo XXI, en el que nos hemos adentrado en su tercera convulsa década, lo que da la impresión de ser ignorado por algunos de sus colegas. Se trata de una mujer cuyas declaraciones, que no prodiga, han de ser escuchadas y atendidas. Lo merecen. Preguntarse por las razones que impiden que Mallorca alumbre una clase empresarial que tenga los mimbres que visten la personalidad de Carmen Riu es ocioso: la respuesta la tenemos delante de los ojos. Aquí impera desde la alborada de los tiempos del desarrollismo franquista, allá por la década de los 60 del pasado siglo, el beneficio inmediato, a cualquier precio. Lo ha abonado, de qué forma, el territorio; es cierto que desde la política, se han hecho esfuerzos para preservarlo venciendo las aguerridas resistencias de la derecha conservadora, la de la señora Porquer. Lo declarado por la alcaldesa de Campos no es estridente meada fuera de tiesto, sino sistemática actuación de la derecha, a veces, demasiadas, con la colaboración del PSOE. Riu vocea en el desierto. La Vallgornera es otra alerta del desastre en ciernes. Las elecciones de mayo de 2023 nos dirán alguna que otra cosa.

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