Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Antonio Tarabini

ENTREBANCS

Antonio Tarabini

Crónicas Estivales (2) | Conversación de un gurú y un sociólogo de provincias

Esta segunda Crónica tiene un talante diverso a la primera. Es menos estival, pero real como la vida misma. El pasado día 2 de julio recibí una llamada telefónica de un antiguo compañero de estudios, más joven que yo, Fernando de nombre de pila. Me localizó a través de un empresario turístico. Se había especializado en la implantación de Nuevas Tecnologías en los ámbitos empresariales, institucionales, políticos y un largo etcétera. Y este era el motivo de su estancia en Mallorca. De manera concisa me dijo: «las Nuevas Tecnologías son el Trabajo del Futuro y el Futuro del Trabajo. La entrada de la digitación, los robots, los algoritmos, la inteligencia artificial (…) es una realidad que puede amenazar con sustituir al ser humano». Él, un guru, y yo, un simple sociólogo de provincias, quedamos citados en un bar con vistas al mar para celebrar el reencuentro y contarnos nuestras cuitas y quehaceres.

Yo pedí una birra, y él un combinado cuyo nombre en inglés no recuerdo. Fernando tomó la palabra. Había participado en El Foro Económico Mundial (WEF). La conclusión fue clara: «en el año 2025 el reparto de tareas será del 50% entre humanos y robots. La tasa de automatización de la fuerza laboral será del 47%, frente al actual 33%. Los empleos desempeñados por seres humanos representarán el 53%, muy por debajo del 67% actual. Ello provocará un desplazamiento de 85 millones de empleos en todo el mundo». Yo, vistos los antecedentes, me curé en salud. Acudí a dos personas de prestigio. Ambas, Jeremy Rifkin (uno de los economistas y sociólogos más relevantes) y Yolanda (Vicepresidenta y Ministra de Trabajo), sin negar la relevancia de las Nuevas Tecnologías, priorizan el «factor humano», los trabajadores y trabajadoras, el bienestar personal y social.

Me oía, pero no me escuchaba. A Fernando le interesaba la realidad económica presente y futura de nuestra Comunidad, especialmente nuestra actividad turística. Los empresarios deberían plantearse que van a necesitar, por relevo generacional, de miles de puestos de trabajo bien formados también en nuevas tecnologías si queremos ser competitivos. Eso requiere de una respuesta desde lo público, con formación, alineamiento, transformación también de los grados universitarios, la formación profesional y la formación permanente para el empleo. Le intenté explicar la realidad de nuestra actividad turística. Podemos morir de éxito después de nuestra exitosa temporada. Le expuse la iniciativa del Govern, con escasas divergencias de Patronales y Sindicatos, que acaba de aprobar la nueva Ley Turística. Fernando me dijo que la conocía. Le parece adecuada, pero un tanto nebulosa. Se mostró inquieto cuando la Ley cita explícitamente la necesidad de un «decrecimiento cuantitativo».

España es uno de los países europeos donde las empresas menos invierten en la formación de sus trabajadores. De mi cosecha añadí que la precariedad podía ser una de sus causas. Pero, concretamente en Balears, ya no puede servirnos de excusa debido a la mayor estabilidad laboral con un aumento significativo de la contratación indefinida, especialmente de fijos discontinuos. Hay que ofrecerles a los trabajadores la oportunidad de aprender. Me referí al interés del Govern en desarrollar una FP, especialmente la Dual, que combina la formación teórica con la práctica. Su interés fue mínimo, pero se reactivó. Me citó a Hadi Partovi, un famoso gurú, desconocido para mí: «las ciencias de la computación deben de ser una de las prioridades más importantes en educación. Todos los niños deben aprender computación igual que aprenden a leer y escribir. No todos van a ser escritores, pero todos tendrán la confianza de que pueden hacerlo si quieren. La tecnología influye en todo, y saber computación les da más poder. La falta de cualificación y de perfiles está llevando a una lucha entre las empresas. Estamos compitiendo por el mismo tipo de talento, independientemente del tipo de actividad. Las compañías pueden salir al mercado a buscar a las personas ya formadas o tiene la opción de apostar por su mismo personal. En este último caso, el reskilling (adquisición de nuevas competencias para poder pivotar de un puesto a otro) juega un papel fundamental».

Después de dos consumiciones, y antes de iniciar la tercera, Fernando se interesó por mi actividad profesional como sociólogo de provincia. Le expliqué mis actividades desde la Fundació Gadeso en colaboración con entidades públicas y privadas. Edición de tres Anuarios de Turismo con participación de expertos, no hijos de un pensamiento único. Edición de Quaderns Gadeso, análisis de la realidad socioeconómica de las Balears, que hasta el pasado mes de junio ha publicado 421 números. Fernando me preguntó con qué medios contaba. Contamos, de momento, con los recursos necesarios para la implantación y la puesta al día de los soportes técnicos necesarios, así como con la mano de obra adecuada para su explotación. Pero hay huecos más difíciles de cubrir: profesionales con mentes formadas y abiertas para «descubrir» y aplicar metodologías para desarrollar temas de interés estratégico para nuestro desarrollo socioeconómico; así como seleccionar la temática y contenidos de Quaderns Gadeso. La perplejidad de Fernando llegó a su límite, al darle a conocer la iniciativa, de la que formo parte, de reponer la Filosofía (apertura de las mentes) como asignatura en el sistema educativo sin quitar relevancia a las Nuevas Tecnologías.

Nos despedimos. Nos cruzamos tarjetas. Fernando, el gurú, es delegado en España de una Multinacional. Mientras el que escribe estas Crónicas sigue en sus trece siendo un sociólogo de provincias un tanto heterodoxo. Y feliz, aunque «no me vista Ortiz».

Compartir el artículo

stats