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Diario de Mallorca

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Albert Soler

Limón & vinagre

Albert Soler

Tom Cruise, mantenerse joven a velocidad de crucero

Mantenerse así de lozano a los sesenta años sí que es una Misión Imposible, y no las que lleva a cabo Ethan Hunt en las sucesivas películas de la saga, interpretadas por Tom Cruise. Algo tendrá que ver la religión en ello, aunque sea una religión de nuevo cuño como la Cienciología; claro que también está Travolta metido en el ajo y no es que luzca actualmente el pelazo de Tony Manero en Fiebre del Sábado Noche. Las religiones es lo que tienen, que no afectan a todos por igual sin que se sepa por qué; en el caso del cristianismo unos van al cielo y otros al infierno, y en el de la Cienciología, unos se mantienen jóvenes y otros acusan el paso del tiempo.

Será por eso que dicen que los designios del Señor son inescrutables, aunque el señor de la Cienciología se llamara Ron Hubbard. Pero no me hagan mucho caso, que uno siempre ha sido más de letras que de ciencias.

No seré yo quien critique a Tom Cruise por ser miembro destacado de una iglesia a la que algunos consideran secta, ni siquiera porque le haga de vez en cuando donaciones importantes. Como catalán, estoy habituado a convivir con gentes que siguen a un iluminado y le dan dinero para unas presuntas «cajas de resistencia»; aquí sí que no hay dudas respecto a si se trata de una secta. Lacismo y cienciología se asemejan en que prometen superpoderes a sus seguidores, pero mientras en el caso del laicismo ha quedado demostrado que era una patraña -a menos que consideremos un superpoder el reparto de cargos a familia y amigos-, superpoder es lo de Tom Cruise paseando palmito a sus casi sesenta años, como si fuera el adolescente de Risky Bussiness, la película que me lo dio a conocer: mi novia de entonces me convenció de ir al cine, mediante la artimaña de ocultarme que su intención era realmente ver la película. Ella es ahora tan seguidora de Puigdemont como entonces lo era de Cruise, con lo que puede afirmarse que sus gustos han ido decayendo con el paso del tiempo a una velocidad inimaginable incluso para los estándares de Minority Report, otra del mismo actor. Yo, por mi parte, me compré las Ray-Ban que lucía el protagonista, a ver si así.

Todas las religiones se parecen en que es bueno estar rogando, siempre que se esté al mismo tiempo con el mazo dando. Tom Cruise lo sabe bien; por ello, a pesar de los superpoderes prometidos por la Cienciología, es cliente asiduo de la cirugía plástica, no vaya a ser que con hacer donaciones a la Iglesia no sea suficiente para -como en su caso- tener este año más pelo que el año pasado, y quién sabe si menos que el año próximo; en las cosas del cabello suceden circunstancias asombrosas. Se podría permitir visitar cada día al cirujano plástico y rescatar de la quiebra cada semana a la Iglesia de la Cienciología si así fuera necesario, por algo es uno de los actores más ricos de Hollywood y su última película, la secuela de Top Gun, ha recaudado 550 millones de dólares en diez días.

Dicho quede para que ustedes, lectores -y también ustedes, lectoras- no se depriman al ver las imágenes del sesentón Cruise, y mucho menos se les ocurra hacer donaciones a la Cienciología para ver si así reducen michelines y eliminan arrugas. ¿Les he comentado antes que también Travolta reza al mismo Dios?

Cruise, por tanto, sabe perfectamente cuál es El color del dinero, que no es verde como creen los que no lo tienen en suficiente cantidad, sino de todos los colores del mundo a la vez, a conveniencia y a discreción. Por eso se puede permitir nacer un 3 de julio y protagonizar Nacido el 4 de julio; a un ricachón no le va de un día más o menos.

En España no hay nadie que se apellide Crucero, que eso es lo que significa Cruise en inglés. Y aunque lo hubiera, a ningún Tomás Crucero le iban a otorgar jamás el honorable título de «El hombre vivo más sexy», como hicieron con Tom Cruise en 1990 (si alguien tiene curiosidad por saber cómo era Cruise en 1990, vea una foto de Cruise de la semana pasada). Ya podría tumbar nuestro Tomás Crucero a las mujeres de espaldas, que a lo máximo que iba a aspirar sería a participar en Supervivientes, y eso después de una juventud terrible, soportando que los demás mozos del pueblo lo tiraran al río cada invierno para ver si se daba con un iceberg como el Titanic.

Dicen que la Cienciología es la causa de que, a pesar de su belleza, su aspecto juvenil y su dinero, ha fracasado siempre en su vida sentimental. Aunque quizás no todo el mundo calificaría de fracaso haber estado casado con Mimi Rogers, Nicole Kidman y Katie Holmes, y haber sido pareja, entre otras, de Cher y Penélope Cruz. En eso del amor sí que lleva Cruise una velocidad de crucero.

Tom Cruise posa junto a un caza durante la ‘premiere’ en Londres de su último estreno: ‘Top Gun: Maverick’, el 19 de mayo.

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