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Diario de Mallorca

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José Francisco Conrado de Villalonga

Ucrania, el Armagedón del s.XXI

E l termino bíblico Armagedón proviene del hebreo, denominación que puede situarse en una zona cercana al «monte Megido», altozano que se encuentra en el valle de Jezreel, zona fértil, muy próxima al mar Muerto, en donde históricamente tuvieron lugar batallas en diferentes guerras contra Israel, entre ellas dos muy cruentas en el año 600 a C, que lograron incluso sitiar Jerusalén. Todas las iglesias cristianas, y especialmente en el Apocalipsis, interpretan el Armagedón como una gran tribulación, relacionándola incluso con el fin del mundo. «Será un evento mundial sin precedentes, como la «sexta plaga» y, la tierra quedará yerma y desolada». Hoy la guerra de Ucrania, consecuencia de la invasión rusa podría considerarse como el Armagedón del S.XXI.

Ya se han cumplido más de 100 días desde que Vladímir Putin ha invadido un país europeo, Ucrania. Seguramente se equivocó al pensar que era cuestión de días o semanas acabar con los ucranianos, con sorprendente líder Zelenski, que ahí sigue defendiendo su tierra y a su gente a costa de insoportables sacrificios, humillaciones, hambre y desolación. Mientras Naciones Unidas ya cifran en más de 4.000 muertos civiles y un enorme número de bajas de militares más de once millones de habitantes se han visto obligados a emigrar a países de Europa.

Además de esta crisis humanitaria hay que poner en evidencia las enormes consecuencias económicas que la invasión comporta, para Ucrania y para Europa, falta de energía, electricidad y gas. El petróleo ya se sitúa en los 128 dólares, faltan alimentos de primera necesidad pues la guerra está centrada entre los dos graneros del mundo. La inflación ya ha superado el 10%, cuyas consecuencias serán probablemente inevitablemente dramáticas. La caída de la producción de cereales afectará no solo a Europa sino también a países subsaharianos, en los que la desnutrición infantil y la hambruna aumentarán. Estamos ante un balance, a los 100 días del inicio de la invasión, que deben ser calificados como catastróficos. La guerra será larga y las consecuencias alimentarias y energéticas conducirán a una crisis global.

Se siguen destruyendo ciudades, pueblos, comarcas, campos de cereales y abriendo el camino a una posible confrontación con los países que integran la OTAN. Un desastre. Europa pone armas y dinero, y por el momento los muertos Ucrania. Europa acabará estando involucrada en una guerra larga y sin sentido. Cuando llegue el invierno la falta de petróleo y de gas ruso nos colocará en una situación sin precedentes, salvo el antecedente de la segunda guerra mundial.

La ONU ha advertido, ya, de las consecuencias dramáticas que se producirán en zonas que sufren desnutrición infantil. Países como Yemen, Siria, Líbano, Mali o Pakistán, que además mantienen conflictos armados, tendrán más difícil el poder recibir cualquier tipo de asistencia mientras los puertos de Ucrania estén bloqueados por Rusia. ¿Estamos en un nuevo Armagedón?

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