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Diario de Mallorca

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Ana Bernal-Triviño

Ana Bernal-Triviño

Profesora de la UOC y periodista

Señalar a las abolicionistas

La semana pasada hubo una manifestación de feministas abolicionistas de la prostitución. Minutos después, Pablo Iglesias publicó en un tuit: «Esta es la movilización contra la ley trans con autobuses de toda España. Faltaba el equipo de Lesmes del CGPJ». Luego, borró el tuit.

Se puede ser crítico con la abolición, o discutir cómo llegar a ella, pero sin faltar a la verdad. Quienes opinan como Iglesias saben que hay votantes de Podemos abolicionistas, otras que no han opinado de la ley trans, mujeres trans abolicionistas y que en esa manifestación había víctimas del sistema prostitucional y de este negocio criminal.

El tuit tuvo repercusión porque lo escribió Iglesias, pero las manipulaciones parecidas contra el abolicionismo han aumentado estos años. También de una izquierda que se llena la boca con la memoria histórica pero menos con la memoria histórica feminista. Mujeres a las que silencian su discurso abolicionista. Dejaré solo estas palabras de Mujeres Libres, en mitad de la Guerra Civil: «La empresa más urgente a realizar en la nueva estructura social es la de suprimir la prostitución. Antes que ocuparnos de la economía o de la enseñanza, en plena lucha antifascista aún tenemos que acabar radicalmente con esta degradación social. No podemos pensar en el trabajo, en ninguna clase de justicia, mientras quede en pie la mayor de las esclavitudes: la que incapacita para todo vivir digno». No sabía que las ideas de Mujeres Libres o Clara Campoamor, adelantadas a su tiempo, ahora se equiparaban con Lesmes. Si ellas levantaran la cabeza y vieran esta izquierda...

Luego pienso que cómo no nos van a señalar a las abolicionistas, si somos el primer país en consumo de prostitución de Europa y del mundo. Así que tenemos puteros y proxenetas por cada metro cuadrado contagiando a esa izquierda un discurso de falsos mitos. La clave es cuánto estás dispuesto a traicionar tus principios. El abolicionismo está en la raíz del feminismo. Porque tiene memoria histórica feminista. Y voz. Y voto, recuerdo.

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