Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Antonio Tarabini

Entrebancs

Antonio Tarabini

Incertidumbres y esperanzas

También los ciudadanos y las ciudadanas de estas islas, unos más que otros/as, estamos viendo unos tiempos confusos, repletos de incertidumbres personales, sociales, económicas, políticas… Sin por ello renunciar a ciertas esperanzas de superar nuestras inestabilidades. ¿La nueva Ley Turística?

En una encuesta recién realizada en nuestra Comunidad por la Fundación Gadeso, y pendiente de publicación, las principales incertidumbres de la ciudadanía son por este orden: la inestabilidad laboral, a pesar de haberse recuperado puestos de trabajo; las escasas oportunidades presentes y futuras, especialmente para los /las jóvenes; el déficit de accesibilidad a la vivienda…. Y lo que es más preocupante, un 45% de nuestra ciudadanía sostienen que el sistema no está funcionando, y acudimos sin éxito al manido slogan de «sálvense quien pueda».

Estas grandes transformaciones en apenas una docena de años, están causadas, como mínimo, por tres crisis estructurales. La primera la Gran Recesión del 2008; la segunda la COVID, con su consiguiente Pandemia del 2020; y la tercera muy probablemente por las consecuencias de todo orden provocadas por la Guerra en Ucrania (2022…) viva y coleando, sin saber ni cómo ni cuándo finalizará.

La crisis del 2008, de naturaleza financiera, planteada con criterios hiperliberales, implicó el cierre del gasto público y privado para «salvar» las estructuras financieras. En nuestro caso, en Balears supuso, la muerte de una clase media creciente gracias al boom turístico y de construcción con sus errores incluidos; los efectos de tal crisis en la macroeconomía fueron relativos. Pero siguen siendo muy graves para la microeconomía empresarial (pymes/autónomos) y para las condiciones de vida de los segmentos sociales medios y bajos (inflación/salario, inestabilidad…) en riesgo de exclusión social y económica. El coste de la recuperación de nuestras entidades financieras fue de 45.000 millones de euros públicos (léase de los ciudadanos).

En los años siguientes al cierre «oficial» de la crisis (2014….) se reactiva la actividad productiva, el turismo. Se recupera intensamente el número de turistas, basado en sol y playa con precios «competitivos» (léase bajos). Se hacen esfuerzos para prolongar la Temporada Alta. La contratación de personal es masiva y de escasa capacitación. Al cierre de los establecimientos los empleados regresaban a sus lugares de origen (mayoritariamente la península); o pertenecían a la categoría de fijos discontinuos; o recurrían al subsidio de paro, los que habían cotizado el tiempo necesario; y quedaban unos colectivos de desempleo de larga duración.

El 2020/21 aterriza la COVID 19 y se asienta la pandemia. Confinamiento y cierres empresariales. Desde el Gobierno de Coalición presidido por Francina Armengol, además de hacer frente a la crisis sanitaria, constituyó la Mesa de Diálogo Social: (Gobierno, Patronales (CAEB/PYME) y Sindicatos (CCOO/UGT. Con la finalidad de hacer frente a la crisis económica, empresarial, laboral y social. En el 2021 se supera la pandemia en base a la aplicación de la Vacuna, y se reactivan instrumentos de subvención y prestamos de bajo interés a la red empresarial, no solo hotelera, dedicada especialmente a Pymes; y se dedican recursos para evitar el aumento del paro.

El presente 2022 renace, especialmente entre el sector hotelero, la esperanza de superar la crisis poniéndonos como meta la recuperación de la actividad turística prepandémica (léase 2019); sin recordar que el año 2019 hizo crack Thomas Cook, el mayor agente de turismo de masas a precios super económicos. Crece la ocupación turística ya en plena Semana Santa y Pascua; y unas muy buenas expectativas de demanda para la ya próxima Temporada Alta. Se crea empleo y disminuyen las tasas de paro. En referencia a la ya próxima temporada alta, los empresarios (QG 419) tienen buenas esperanzas,pero con un nivel de incerteza muy relevante del 42,3% (31,3% en alojamientos y 53,3% en la oferta complementaria. El ciudadano valora el empleo masivo, pero sigue viva la incertidumbre referida a las condiciones laborales y a los salarios que con la inflación afectan directamente a la economía familiar. El conjunto de la ciudadanía (QG 420) muestra una incertidumbre del 39% (especialmente en rentabilidad social que alcanza el 49%). Comienza a preocupar, entre otros ítems, que en Balears contamos con 625.000 plazas turísticas, activas básicamente en Temporada Alta, para una población de 1,2 millones de habitantes; índices absolutamente insostenibles, económica y socialmente.

Surge una nueva esperanza: La Ley Turística aprobada el pasado 31 de mayo. Su objetivo es diseñar nuestro turismo de futuro en base a cuatro ejes principales sobre los que pilotarán la nueva regulación turística: sostenibilidad social y económica, circularidad y sostenibilidad medio ambiental, modernización y simplificación administrativa. Se habilitarán 60 millones, que podrán llegar a 100 millones al incluir Fondos Europeos, para impulsar iniciativas de mejora y modernización del sector. La tarea no es fácil, pero la Esperanza (con mayúscula) está abierta a pesar de algunas incertidumbres superables.

La ley se tramitará en el Parlament en forma de proyecto de Ley por lo que durante la tramitación se podrán debatir flecos pendientes. A su vez, nuestro PP, inmerso y feliz, con su «no es no». Según los populares «la nueva norma tiene un año de vida ya que en 2023 ( ¡cuando el PP piensa gobernar!) la derogarán». Sin comentarios.

Compartir el artículo

stats