Tres días después del trágico accidente del coche patrulla de la Policía Local de Palma en el Passeig Sagrera que costó la vida a un joven italiano de 36 años, e hirió de gravedad a un suizo de 25 y a una mujer polaca de 35, la ciudadanía, sus familiares y amigos siguen esperando una explicación. Además del dolor que provoca una desgracia de esta dimensión, causa estupor la gestión de lo acontecido. La regidora de Seguridad Ciudadana, Joana Adrover, y la comisaria Antonia Barceló, reconocieron que se habían entrevistado con los dos implicados, un agente veterano y una policía en prácticas, con un resultado frustrante, porque se negaron a concretarles qué urgencia iban a atender cuando acabaron arrollando a tres personas que salían de trabajar y se encontraban en una zona peatonal. Diario de Mallorca pudo confirmar en cuestión de horas que esa presunta urgencia no partió del 092, ya que desde esa central no se encargó ningún servicio al coche patrulla accidentado. ¿Por qué no se ofreció ese dato de fácil comprobación en la rueda de prensa? No es tolerable que tres días después no sepamos si la tragedia obedece a un terrible fatalismo o a una imprudencia temeraria, que exige asunción de responsabilidades, como ocurre con los conductores que provocan accidentes con muertos y heridos por mucho que no fuera su intención. Más tratándose de agentes de un cuerpo que vela, entre otras cosas, por el cumplimiento de las normas de tráfico.

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Pese a su comportamiento nada colaborador con la aclaración de los hechos, los agentes implicados no han sido apartados del servicio, al menos de forma cautelar. No se entiende, a no ser que concurran elementos desconocidos no trasladados a la opinión pública. Se ha puesto el foco en si los policías iban o no a cubrir una emergencia, pero aun cuando así fuera, no es admisible, salvo causa de fuerza mayor, que un servicio de estas características acabe de esta manera. Se presupone una pericia en los profesionales de la seguridad para atender con garantías estas situaciones.

El área donde se produjo el fatal siniestro es competencia de la Policía Local de Palma. No obstante, el juzgado que investiga el caso ha determinado, con acertado criterio, que sea la Guardia Civil quien asuma el asunto para evitar todo atisbo de corporativismo. Ayer mismo, agentes de la Benemérita tomaron mediciones y muestras en el lugar del siniestro, aunque su labor llega tras el peinado realizado la misma noche de la tragedia por la Policía Local. Llegar hasta el final no reparará el daño causado, pero contribuirá a la credibilidad en el sistema.