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Diario de Mallorca

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Alex Volney

«El ojo de las anguilas» (II)

La presencia de anguilas en Sineu es un hecho sorprendente y divertido. Pueden aparecer en un cuento de Chéjov. Un relato aparentemente infantil. O como hemos relatado en otras ocasiones en las antiguas cisternas de nuestros abuelos. Desde la fabulosa lectura de El evangelio de las anguilas de Svensson hemos seguido recomendando esta lectura e intercambiando información, referencias y anécdotas con un rico y variado público.

La suerte la tenemos con los ilustrados jubilados que nos alumbran el camino. Personajes de frenética rutina y de dinámica y muy animada jubilación como es el caso del Sr. Gabriel Moyà, Doctor en Biología que es la fuente de esta próxima e interesantísima valoración de unos hechos sorprendentes de los cuales es testigo de primera línea. Este investigador sineuer es el prota de la aclaración del siguiente enigma.

Por mucho que Aristóteles sostuviese que se desplazaban sin agua, sobre el barro, choca y mucho. Sineu, en el corazón de la isla, como lugar de anguilas. ¿Cómo puede ser que aparezcan esos peces en el centro de Mallorca? En Sineu no sólo las conocían por el típico bocado pobler, también, como el resto de mallorquines, las ubicaban en la propia cisterna para mantener las aguas limpias de larvas y mosquitos u otros bichos que fueran a parar dentro. Increíblemente, no tenían que ir muy lejos a buscarlas.

Como indicamos en una anterior ocasión (7/11/20), la anguila europea que es la que se encuentra en la parte occidental del Mediterráneo y es un pez que sufre metamorfosis a lo largo de su vida, suele habitar ecosistemas acuáticos bien diferentes: el mar, humedales del litoral de aguas mezcladas y las aguas dulces gracias a esa alta capacidad de adaptación a los diferentes grados de salinidad. Una auténtica máquina para tolerar todos esos cambios.

Como saben nace en el mar de los Sargazos, en el Atlántico, en las costas de Florida. A miles salen las pequeñas larvas arrastradas por las corrientes del golfo (a las americanas, unas centésimas de milímetro de más, les permite seguir pegadas a su continente) y se dirigirán a las costas europeas y del Mediterráneo. Tardan meses en llegar. Cuando entran en las lagunas o albuferas esas larvas pasan a la fase de angula, con poquísimos centímetros y sin pigmentar todavía. Se irán aclimatando a las aguas dulces. (Los machos parecen quedar más cerca del mar).

Comen insectos, moluscos, peces y crustáceos. Crecen lentamente y tardan en llegar a la edad adulta. La media es llegar a los sesenta centímetros y con un alto contenido en grasa. Las hembras mucho más grandes iniciarán el retorno al lugar de orígen. Allí morirán después de depositar los huevos y después de un larguísimo y agotador viaje.

Aparecen según Gabriel Moyà, en la década de los cincuenta del S.XX cuando las minas de carbón o de lignito, la explotación del mineral se hacía mediante pozos. Por ejemplo, donde están las minas de la antigua cementera entre Sineu y Maria de la Salut.

Estas minas sufrían frecuentes inundaciones en las galerías de donde se sacaba el carbón. Con maquinaria se evacuaba el agua acumulada. Con los motores a tope era expulsada de la mina por una gran tubería hacia la superficie que es cuando aparecían, a cientos, las anguilas de unos 10 cm de longitud y ya pigmentadas. Con una pequeña red se podían atrapar fácilmente a la salida. La hipótesis más fácil es la conexión entre acequias y torrentes entre el Pou Gran de Sineu y la Albufera de Alcudia. Las pequeñas anguilas capaces de ir contracorriente o arrastrarse por el barro iban llegando por un complejo conjunto de canales subterráneos que gracias a la mina, y sus necesidades, acumulaban agua y con ella… «peces».

Se conocen otros casos de otros pueblos del Pla de Mallorca pero eso ya será para otro día. Sí, una querida amiga, de la librería, asegura que su abuelo las pescaba en el pequeño torrente que pasa por… Vilafranca. El afán colonizador de aguas dulces de este misterioso animal no tiene límites. Recuerden los estudios realizados por Rachel Carson monte arriba. Incluso este investigador nos habla de la presencia de anguilas en la Font de la Vila. O las modernas elucubraciones de los científicos sobre la alta cantidad de adn de anguilas encontrado en el Lago Ness de Escocia.

Según el profesor Moyà la migración de esta criatura es probablemente la más amplia de las que se conocen entre este tipo de animales. La anguila de gran interés científico ayer y hoy ligada a la conformación actual de los continentes que implicó la apertura y formación del Océano Atlántico. Una larga historia de millones de años con este ser de testigo privilegiado, un auténtico testimonio evolutivo que se ha superado en todas las transformaciones naturales que ha sufrido la superficie terrestre.

Hoy, cada vez llegan menos a S’Albufera y esto es un indicador de la gravedad con la que el ser humano castiga los ecosistemas. La contaminación y destrucción son las causas, pero no las únicas. La devastación practicada por el hombre supone una alternación irreversible del entramado que mantenía el funcionamiento de la biosfera. Estamos eliminando a un inigualable testimonio de la evolución de la vida sobre la Tierra. Todo un lujo.

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