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Diario de Mallorca

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Antonio Tarabini

Entrebancs

Antonio Tarabini

La estabilidad inestable

Estamos viviendo, malviviendo, unos tiempos confusos y repletos de incertidumbres e inestabilidades personales, sociales, económicas, políticas... La inflación desvirtúa el buen entendimiento. Sindicatos /CEOE y el discurso del gobierno (Salario Mínimo Interprofesional, modificación de la todavía vigente Reforma laboral, pensiones…) Simultáneamente el clímax sociopolítico se ha enrarecido en España y en Balears cada cual con sus propias características. Hoy me voy a referir al contexto español, dejando a nuestra Comunidad para una próxima colaboración.

La inflación repercute en los costes empresariales (materias primas, costes energéticos…) y familiares (costes de la vida, de los servicios básicos…). Los salarios vigentes significan el quebranto del poder adquisitivo con la inflación en el 8.4%. Esa subida de precios sin alzas salariales es el caballo de batalla de los sindicatos, con la comprensión del Gobierno y el rechazo de la patronal. Las espadas están en alto con la demanda sindical de una subida de un 3,5% y, sobre todo, de una cláusula de revisión salarial a finales de año. Estabilidad y equilibrio para trabajadores y empresarios, son las consignas repetidas que no llegan a ninguna parte. El conflicto de momento está garantizado. La creación de empleo, a pesar de los esfuerzos realizados, sigue siendo asignatura pendiente como acaba de recordarnos la UE, junto a la Deuda pública y privada.

El Presidente P. Sánchez, a principios de marzo, propuso al Parlamento un «Plan Nacional de respuesta a las consecuencias socioeconómicas y políticas provocadas por la guerra en Ucrania». También se refirió a un «Pacto de rentas» para una igualdad de oportunidades real. ¡Va de retro Satanás!

La siguiente reacción es la presión sindical ante la constatación de que la inflación puede conllevar una depreciación de los salarios vigentes. Proponen una subida salarial vinculada a los índices de inflación; y/o proponen al gobierno que actúe fiscalmente elevando el impuesto de sociedades. Una subida del tipo mínimo del 15% podría ser la base de ayuda para los que tienen salarios bajos. El rechazo de las fuerzas políticas conservadoras y de la CEOE es total y radical. En su caso la subida salarial debe ligarse a la productividad y olvidar por completo la inflación. Si suben los salarios, suben los precios y la espiral inflacionista, alega la máxima organización empresarial. Imposible para los sindicatos aceptar esos argumentos.

El clima sociopolítico está enrarecido. Se pretende y se propicia un ambiente preelectoral, encuestas incluidas. Falta un mes para las Elecciones Autonómicas en Andalucía, que poco tienen que ver con nosotros; falta más de un año para casi todas las demás Elecciones Autonómicas (incluida Balears, mayo 2023); el Gobierno de Coalición (PSOE/UP) seguirá vivo y coleando, con sus retos y problemas, hasta noviembre 2023, mientras siga apoyándole la actual mayoría o la oposición gane una moción de censura. Mientras tanto se pretende crear un clima caótico repleto de incertidumbres e inestabilidades.

En una encuesta realizada en los principales países, cuatro de cada cinco ciudadanos sostienen que ahora el sistema no está funcionando. Ello es el origen del deterioro público, que se relaciona con una mayor sensación de inseguridad en las personas y de carecer de los medios o el poder necesario para definir su futuro. El contrato social de la posguerra se ha quedado obsoleto por aspectos puntuales como la salida retardataria a la Gran Recesión del 2OO8 y la covid del 2020 (dos de las crisis mayores del capitalismo) y quizá la guerra de Ucrania.

Pero también por asuntos estructurales como la emergencia climática, el envejecimiento de la población, la presencia creciente de la mujer, la dureza de las condiciones de vida de los jóvenes o la extraordinaria revolución tecnológica, más intensas que cualquier otra. Tales inputs son un buen momento para aparcar el gen egoísta del «buscarse la vida uno mismo».

Tales grandes transformaciones en apenas una docena de años hace imprescindible actualizar las formas de pensar y de actuar. Siendo los partidos el instrumento fundamental de la participación política de los ciudadanos. Sobre ellos, los partidos, recae la responsabilidad principal de ese aggiornamento.

La oposición, incluido el PP de Feijóo, aunque con un lenguaje menos agresivo, pretende crear un clima sociopolítico de crispación, de inestabilidad, y de descalificación no sólo políticas sino también y especialmente personales (incompetentes, socio/comunista, y otras lindezas). Sus propuestas en positivo son prácticamente nulas, excepto bajar los impuestos aunque la historia nos enseña que una vez ganan….

Al Gobierno le quedan asignaturas pendientes que exigen estabilidad política, incluidas ciertas inevitables inseguridades en un gobierno de coalición. No haré una relación extensiva, aunque sí lo efectuaré cuando próximamente me refiera a nuestra Comunidad. Hoy y aquí planteo un solo reto genérico, dejando para otras colaboraciones el detallar sus contenidos. «Afrontar los recursos económicos y financieros europeos, públicos y privados, para reconvertir nuestras estructuras económicas y sociales con criterios de sostenibilidad». La estabilidad política es básica y no fácil.

Concluyo reproduciendo literalmente parte de un artículo de Fernando Vallespin, publicado el pasado 8 de mayo, con el que me siento identificado: «Soy de los que piensan que Pedro Sánchez rompe casi siempre todos los pronósticos. Por eso no acabo de creerme que estemos en la antesala del derrumbamiento de su Gobierno por pérdida de su multicolor apoyo parlamentario o por las desavenencias internas entre sus socios. Es un Gobierno que viene tambaleándose desde el minuto uno, pero que ahí sigue. Baste recordar las iniciales declaraciones críticas del Pablo Iglesias vicepresidente, o los muchos feos que ERC ha venido haciéndole a Sánchez ante decisiones parlamentarias trascendentales. ¿Por qué ahora (…) el resultado debería de ser distinto? Dicho en otras palabras, este Gobierno y sus apoyos tienen un curioso mecanismo homeostático, siempre consigue volver al equilibrio cuando todo parece disolverse».

Es posible que más de uno considere que estas líneas no son neutrales. No pretenden serlo. Me dan pánico los que se autodeclaran neutrales y/o apolíticos. Lo escrito pretende expresar lo que pienso y me representa sólo a mí mismo.

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