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Diario de Mallorca

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Yolanda Román

Yolanda Román

Especialista en políticas públicas

Bestiario digital

Si en la Edad Media tenían sus sátiros, basiliscos, monocerotes y aves fénix, ahora podríamos elaborar un bestiario digital con nuestros ‘haters’, ‘influencers’, ‘streamers’...

Imagen de Elon Musk, empresario interesado en comprar la red social Twitter, en una imagen de 2020. ALEXANDER BECHER

Lo de los bots es un troleo. Esta frase, que podríamos atribuir a una conversación entre dos miembros de la Generación Z, está sacada de un análisis periodístico del culebrón digital del año, protagonizado por un empresario multimillonario que quiere comprar una conocida red social. El culebrón tiene un interés mayúsculo, pero detengámonos un momento en el lenguaje: bots, trols, cyborgs. ¿Qué criaturas son estas y a qué universo pertenecen? Resulta a la vez indigesto y evocador. Genera espanto y maravilla. Suena nuevo y también antiguo, mitológico, bestial.

En la Edad Media se popularizaron los bestiarios. Se trata de un género peculiar, una suerte de curiosas enciclopedias que recogían y ordenaban la información sobre todo tipo de animales y seres de la naturaleza, la imaginación o el imaginario de la época. Lo mismo tigres y pelícanos que dragones, grifos o sirenas. Los libros de bestias eran códigos manuscritos con descripciones y narraciones que configuraban un inventario de animales y seres fabulosos que ayudaban a entender y explicar el mundo. Uno de los más conocidos es el Bestiario de Aberdeen. La biblioteca de la universidad de Oxford custodia algunos de los textos originales que han sobrevivido, acompañados de llamativas ilustraciones, cargadas de simbolismo y claves sobre la época.

Si en la Edad Media tenían sus sátiros, basiliscos, monocerotes y aves fénix, actualmente bien podríamos elaborar un bestiario digital con nuestros haters, influencers, streamers y otras criaturas que habitan las redes sociales, las plataformas y otros espacios tecnológicos, creando, inspirando, amenazando o destruyendo todo a su paso. Como los de antaño, recogería todos esos seres -vivos, robóticos o algorítmicos-, que configuran el universo digital y que ayudan a entender el mundo, conformando el imaginario colectivo. Algunos de los acontecimientos más relevantes de nuestros tiempos no se explican sin su despliegue, impacto e influencia.

Bot (acortamiento por aféresis de robot). Cría de programa informático diseñada para la realización automatizada y reiterativa de determinadas tareas y que habita la superficie y las profundidades de internet. De aspecto incierto, asume a veces apariencia humana en forma de perfiles falsos. Con una notable capacidad de interacción, puede cambiar de estado como respuesta a estímulos. Su avistamiento no siempre es fácil y puede resultar difícil reconocerlos. Algunos son buenos y ayudan a los seres humanos, como los rastreadores de los motores de búsqueda. En ocasiones, su finalidad maliciosa puede causar estragos en la vida privada de las personas y hasta en los sistemas democráticos debido a su capacidad para generar desinformación.

Posiblemente, nuestro bestiario de hoy no sería muy diferente de los medievales, pues el universo digital está poblado de extraños y fascinantes animales. Sin duda, es importante esa labor de estudio y catalogación; hay que observarlos, entenderlos y, tal vez, hasta regularlos. Pero por favor, sobre todo, como reza el cartel: no den de comer a los monstruos.

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