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Diario de Mallorca

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Miguel Vicents

Peonadas a precio de oro

Las peonadas son a la sanidad pública lo que las aulas prefabricadas a la educación: anomalías, parches de urgencia, signos externos de la falta de recursos y de la deficiente gestión de la administración. Esta semana el Servei de Salut ha destituido a un médico del hospital de Son Llàtzer por irregularidades detectadas en la gestión de estas peonadas tras las denuncias publicadas por este diario. Se ha cargado toda la responsabilidad a una persona, como si un jefe de servicio pudiera, por su cuenta y riesgo, actuar, distribuir o asignar la actividad extra vespertina de toda una área hospitalaria sin el conocimiento de su propio equipo, de la dirección médica, de los servicios de admisión de cada centro o de la flamante y recién estrenada Unidad de Admisión Corporativa del IB-Salut, puesta en marcha el pasado octubre como la acción definitiva para lograr una gestión centralizada y más eficiente de las listas de espera, como la primera medida del plan de choque para aliviar las demoras: 134 días para una operación y 54 para lograr una cita con el especialista. Quiero decir que parece que hay muchos profesionales implicados en un proceso en cadena y por lo visto ningún interventor dispuesto a corregir estas irregularidades antes de que se produzcan. Lo que no garantiza que vuelvan a ocurrir en cualquier momento.

Pero el verano de los récords que se avecina anuncia también una gran crisis de recursos humanos en la sanidad pública, pese a los más de dos mil trabajadores eventuales que han visto mejorados sus contratos en los últimos cinco meses. Médicos y enfermeras se verán obligados a pasar julio y agosto en el coche o en el avión para desplazarse a otros centros de las islas que se quedan sin sanitarios. De nuevo, no hay recambios suficientes para las bajas de verano. Y al Servei de Salut le tocará pagar, por su falta de previsión, toda la actividad extra a precio de oro bajo amenaza de dejar sin servicios básicos a la población.

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