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Diario de Mallorca

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Ana Bernal-Triviño

Ana Bernal-Triviño

Profesora de la UOC y periodista

El dolor de la regla

Si hay meses que la regla nos agota por sus molestias, es más agotador escuchar algunos comentarios sobre la medida del Gobierno de las bajas laborales con la menstruación. Cansan debates absurdos, titulares sacados de contexto y las burlas ignorantes. Quizás, en esta época de consumo y ataque rápido, la comprensión lectora no está al alza. Pero la medida no dice que todas las mujeres con la regla nos lancemos a por una baja. Habla solo de reglas «incapacitantes». Y las bajas no se regalan, se requiere supervisión médica. Eso si en atención primaria consigues consulta a tiempo. ¿Que nos inventamos el dolor? Pues igual que yo puedo dudar de tu baja por contractura, alergia o dolor de espalda. Y nadie lo cuestiona.

La solución que aprendimos desde la primera regla con dolor fue que era «exagerado», o toma un ibuprofeno y aguanta o, ya en consulta, «lo mejor es que te quedes embarazada» o «te mando anticonceptivas», sin mirar más allá. Estos días a algunos hombres les ha hecho gracia este tema. Supongo que son los que en los colegios buscaban compresas en nuestras mochilas para abrirlas en clase mientras nos señalaban y se mofaban de nosotras. O quizás otros creen que la regla es dar saltos de alegría con confeti, como en algunos anuncios de compresas.

La historia de las mujeres ha defendido una y otra vez que este proceso biológico no merma nuestra productividad laboral ni nuestro pensamiento. Salvo si duele, como te puede doler la espalda porque hay una patología. Hay mujeres a las que no les duele, y a otras sí, y que han ido a decenas de ginecólogos sin diagnóstico. La regla ha sido un tabú constante y quizás eso demuestra la falta de rigor y de altura en tantos comentarios, tan carentes de escucha y de valor científico, que durante siglos nos ha dado la espalda. Porque nos creemos muy modernos, pero estos días solo ha dejado patente que todo se reduce a que no nos escuchan y a que no creen nuestra palabra. Como así ha sido toda la vida. Y, cómo no, también con la regla.

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